Varela Varelita
AtrásUbicado en la concurrida esquina de Scalabrini Ortiz y Paraguay, Varela Varela se erige no solo como un comercio más en Palermo, sino como un "Bar Notable" de Buenos Aires. Esta distinción, otorgada por el gobierno de la ciudad, lo protege como patrimonio cultural, reconociendo su historia, arquitectura y relevancia social. Sin embargo, para el cliente potencial, esta etiqueta conlleva una serie de expectativas y realidades que merecen un análisis detallado, con sus luces y sombras.
El Encanto de lo Clásico: La Experiencia "Bar Notable"
Entrar a Varela Varelita es, para muchos, como subirse a una máquina del tiempo. El ambiente se aleja deliberadamente de las tendencias modernas que dominan la zona. Aquí no encontrará estética industrial ni neones; en su lugar, el salón se viste con mesas de madera y fórmica, pisos dameros y una decoración que incluye desde afiches de películas argentinas hasta trofeos y objetos antiguos. Es un espacio que respira gastronomía porteña en su forma más tradicional, un refugio para quienes buscan la atmósfera de un auténtico bodegón.
La clientela es un mosaico generacional. Por las mañanas, es común ver a vecinos leyendo el diario con un café, mientras que al caer la tarde, el ambiente se transforma con un público más joven que acude en busca del ritual del aperitivo. Este bar ha sido históricamente un punto de encuentro para figuras de la cultura y la política, como el exvicepresidente "Chacho" Álvarez, quien lo utilizaba casi como su despacho, o escritores como César Aira y Héctor Libertella. Esta herencia cultural le confiere un aura especial, un lugar donde la conversación y el encuentro son los protagonistas.
Bebidas: El Fuerte de la Casa
Si hay algo en lo que Varela Varelita destaca es en su oferta de bebidas clásicas. Es un templo para los amantes del vermut, sirviendo tanto el "de la casa" como marcas tradicionales como Cinzano. Siguiendo la costumbre de los bares y cervecerías de antaño, cada bebida alcohólica llega a la mesa acompañada de un pequeño "triolet": un platito con maní, papas fritas y palitos salados, un detalle que muchos clientes valoran positivamente. La carta de aperitivos es extensa y nostálgica, incluyendo opciones como Hesperidina, Pineral y Amargo Obrero, bebidas que forman parte del ADN de los aperitivos argentinos. Para los que prefieren la cerveza tirada, se ofrecen las variedades más populares en pinta, balón o jarra, aunque es importante señalar que no es un espacio enfocado en la cerveza artesanal. El café también recibe elogios, en especial por el toque personal de los baristas, que a veces sorprenden con dibujos y caricaturas en la espuma, un gesto que denota oficio y calidez en el servicio.
Las Dos Caras de la Moneda: Aspectos a Considerar
A pesar de su encanto histórico y su sólida propuesta de bebidas, Varela Varelita presenta ciertas limitaciones que son recurrentemente señaladas por sus visitantes y que un nuevo cliente debe conocer para evitar decepciones.
La Carta de Comida: Acotada y Controversial
El punto más conflictivo es, sin duda, su menú de comidas. La oferta es extremadamente limitada y se centra casi exclusivamente en comida de bar muy básica: sándwiches y empanadas. Si bien algunos de sus sándwiches, como el de milanesa "Varela" o el de lomo, son descritos como populares y correctos, otros clientes han manifestado una profunda decepción. Las críticas apuntan a una calidad inconsistente; mientras algunos disfrutan de un sándwich clásico y bien hecho, otros describen la milanesa como "demasiado frita" o de calidad mejorable. Esta falta de variedad es un factor decisivo: no es un lugar para quien busca una cena elaborada o una experiencia culinaria diversa. Opciones como la "Picada Varela" (dados de jamón, queso, salame y milanesa) son la alternativa más completa, pero se mantiene dentro de lo simple.
La experiencia del desayuno también genera opiniones divididas. Hay quienes han calificado el café como "horrible" y las medialunas como "viejas y duras", una crítica severa para un café de su categoría. Esta disparidad en las opiniones sugiere que la calidad puede variar, un riesgo que el cliente debe estar dispuesto a asumir.
Ambiente y Precios: ¿Clásico o Simplemente Ruidoso y Caro?
El ambiente, que para muchos es vibrante y auténtico, para otros puede resultar simplemente "súper ruidoso", especialmente cuando el local está lleno, lo cual es frecuente. La proximidad entre las mesas, que fomenta una sensación comunitaria, también puede anular cualquier intento de una conversación privada o una velada tranquila.
Otro punto de fricción es el precio. A pesar de que la información oficial lo cataloga con un nivel de precios bajo (1 sobre 4), varias reseñas de clientes lo perciben como caro para la calidad y simplicidad de lo que se ofrece. Un comentario menciona un costo de $11.000 (pesos argentinos) por dos cafés con medialunas, un precio considerado elevado para la calidad recibida. Esta percepción choca con la idea de un bar de barrio tradicional y asequible, situándolo en una posición ambigua en términos de relación calidad-precio.
Veredicto: ¿Para Quién es Varela Varelita?
En definitiva, Varela Varelita es un establecimiento con una identidad muy marcada, lo que lo convierte en una opción excelente para un público específico, pero poco recomendable para otro.
- Es ideal para: Quienes valoran la historia y la atmósfera de los bares y cervecerías tradicionales de Buenos Aires. Es perfecto para tomar un vermut, un aperitivo clásico o un café en un entorno que se siente auténtico. También es una buena opción para una comida rápida y sin pretensiones basada en un sándwich clásico.
- No es recomendable para: Aquellos que buscan una carta de comida variada o platos elaborados. Tampoco es la mejor opción para quienes prefieren ambientes tranquilos y silenciosos, o para los exploradores de la cerveza artesanal. Los clientes con un presupuesto ajustado podrían encontrar que los precios no se corresponden con la sencillez de la oferta.
Visitar Varela Varelita es participar de un pedazo de la historia viva de Palermo. Su valor reside en su capacidad para resistir el paso del tiempo y las modas. La decisión de visitarlo dependerá de si el cliente busca sumergirse en esa nostalgia, aceptando sus limitaciones como parte del carácter del lugar, o si prefiere las comodidades y la diversidad de la oferta gastronómica contemporánea.