Tres56

Tres56

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Bv. Sta. Fe 356, S2300GIC Rafaela, Santa Fe, Argentina
Bar Bar restaurante Café Cafetería Pizzería Restaurante Tienda
8.8 (4978 reseñas)

Tres56, un nombre que resonó con fuerza en la escena gastronómica de Rafaela durante más de medio siglo, representa mucho más que una simple dirección en Bv. Santa Fe 356. Fue, para varias generaciones, un punto de encuentro ineludible y un referente indiscutible dentro de los bares y cervecerías de la ciudad. Aunque sus puertas se encuentran hoy cerradas de forma permanente, su legado como un verdadero bodegón clásico y un pilar de la gastronomía de bar local perdura en la memoria colectiva de quienes tuvieron el placer de visitarlo.

La historia de Tres56 es la historia de la familia Sassia, que por más de sesenta y cinco años ha dejado una huella imborrable en el rubro gastronómico. A mediados de los años 70, los hermanos Roly, Kike y Mario Sassia, tras años de dedicación y experiencia en el sector, alquilaron el local de Bv. Santa Fe 356 y dieron vida a este emblemático establecimiento, cuyo nombre, 356, rindió homenaje a su ubicación exacta. Unos años más tarde, se uniría el hermano menor, Luis, consolidando un emprendimiento familiar que se convirtió en sinónimo de calidez y buena mesa.

Desde sus inicios, Tres56 se distinguió por una propuesta clara y contundente, fiel a los principios de un auténtico bodegón: comida abundante, un ambiente sin pretensiones y un trato cercano que forjaba la fidelidad de sus clientes. Funcionaba como cafetería, restaurante y bar, ofreciendo sus servicios desde el desayuno y brunch hasta la cena y almuerzo, abriendo sus puertas prácticamente todos los días del año.

Uno de los detalles más elogiados y recordados por los comensales era la generosa "picada de cortesía" que se servía mientras se esperaba el plato principal. Compuesta por maní, aceitunas, queso y palitos salados, este gesto de hospitalidad, cada vez menos común, sentaba las bases para una experiencia satisfactoria y creaba un ambiente de anticipación.

La comida en Tres56 era, sin lugar a dudas, su mayor carta de presentación. Las reseñas de quienes lo visitaron están repletas de anécdotas sobre porciones que superaban cualquier expectativa. Platos como la "tabla de rabas con bastones de merluza y pollo para uno" eran, en realidad, verdaderos banquetes que podían compartirse holgadamente entre varias personas, convirtiéndolo en un lugar ideal para quienes buscaban platos para compartir en grupo. El "lomo 356" también era famoso por su considerable tamaño, y la "baguesera" se erigía como el plato insignia del lugar, un clásico que trascendió generaciones y consolidó la reputación del establecimiento como un sitio donde nadie se quedaba con hambre. La carta ofrecía una variada selección que incluía sándwiches (considerados un punto fuerte), pizzas, tablas, ensaladas, platos principales y postres caseros, brindando opciones para todos los gustos.

Sin embargo, no todo era perfecto en esta reconocida casa de comidas. Si bien la mayoría de los platos eran bien recibidos, algunas opiniones mencionaban que ciertos menús del día podían resultar algo insípidos o faltos de sazón, un aspecto que, aunque no era generalizado, fue señalado por algunos visitantes. Por ejemplo, se destacó que la merluza con verduras, aunque abundante, a veces carecía de condimento y sal. Estas observaciones sugerían que, si bien la cantidad era una constante, la consistencia en el sabor podía variar en algunas preparaciones.

En cuanto a la oferta de bebidas, Tres56 contaba con "buena cerveza tirada" y una variedad de whisky, además de servir vino y otras bebidas alcohólicas y sin alcohol. No obstante, un punto de fricción recurrente entre los clientes era la limitación en las opciones de tamaño de las bebidas y sus precios, especialmente en las botellas pequeñas, que a menudo resultaban costosas. Algunos clientes, como se mencionó en una reseña, optaban por limonadas debido a estas restricciones.

El servicio en Tres56 era otro de sus pilares fundamentales. La atención era consistentemente descrita como excelente, rápida y con muy buena onda, creando un ambiente relajado y acogedor. La familia Sassia, propietaria del lugar, era reconocida por su dedicación y la calidad de la materia prima utilizada en sus alimentos. Un ejemplo claro de la conexión del personal con la clientela fue el emotivo fallecimiento de Vicente, un mozo histórico y muy querido, cuya partida conmovió a la comunidad de Rafaela y generó cientos de mensajes de afecto, destacando su atención cordial y su constante sonrisa. Este tipo de conexiones personales son las que forjan la reputación de un verdadero bar familiar y un lugar con alma.

El ambiente general del lugar era considerado agradable y propicio para ir tanto en familia como en pareja o con amigos. Las múltiples fotografías disponibles muestran un espacio que, si bien no ostentaba lujos, transmitía una sensación de confort y tradición. Sin embargo, algunos aspectos de la infraestructura fueron señalados como áreas de mejora. Tanto la decoración como el estado de los baños eran mencionados como elementos que necesitaban modernización, lo que indicaba que, con el paso de los años, el establecimiento podría haber quedado rezagado en ciertos estándares estéticos y funcionales.

Ubicado estratégicamente en Bv. Santa Fe 356, en el centro de Rafaela, Tres56 gozaba de una excelente accesibilidad. Además, ofrecía servicios convenientes como delivery de comida y la posibilidad de cenar en el lugar (dine-in), así como la opción de reservar. Era un espacio con entrada accesible para sillas de ruedas, lo que ampliaba su alcance y lo convertía en uno de los bares accesibles de la ciudad. Contaba también con Wi-Fi y era "pet friendly", demostrando una apertura a diversas necesidades de sus clientes.

En cuanto a las opciones de pago, si bien una reseña de marzo de 2025 mencionó que no aceptaban tarjetas, otra información más general indicaba que sí se aceptaban, lo que sugiere que, en su etapa final, el negocio pudo haber incorporado esta facilidad o que la observación inicial fue un caso particular. El nivel de precios se estimaba como moderado, aunque algunas percepciones lo ubicaban "un poco alto" para ciertos ítems, contrastando con la descripción de "precios razonables" para un bodegón. Esta dualidad podría reflejar una evolución en su política de precios o la percepción subjetiva de diferentes clientes. Un factor externo que generaba incomodidad a algunos visitantes era la presencia de "cuidacoches" en las inmediaciones, un detalle que, aunque ajeno al control directo del negocio, influía en la experiencia general.

Tres56 ofrecía un menú amplio que incluía opciones vegetarianas, lo cual es un punto a destacar para un establecimiento con una trayectoria tan prolongada, demostrando una adaptación a las cambiantes preferencias alimentarias de la sociedad. Su carta, disponible en línea, mostraba una diversidad de 17 platos, abarcando desde el café matutino hasta la cerveza y los tragos de la noche, pasando por sándwiches, patatas fritas, y variedad de quesos y aceitunas, elementos esenciales de la comida de bar.

En definitiva, Tres56 no fue solo un restaurante con bar; fue una institución en Rafaela. Su cierre marca el fin de una era, pero su recuerdo perdura como un lugar donde la abundancia en los platos, la calidez en el trato y un ambiente relajado se combinaban para crear momentos memorables. A pesar de algunos puntos que requerían modernización o ajustes en la oferta de bebidas, la esencia de Tres56 como un auténtico bodegón y un espacio familiar lo consolidó como un referente, dejando un vacío en el corazón gastronómico de la ciudad que difícilmente será ocupado de la misma manera. Su historia es un testimonio de la dedicación de la familia Sassia y del impacto que un negocio con alma puede tener en su comunidad.

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