Salón 1923
AtrásUbicado en el piso 16 del emblemático Palacio Barolo, Salón 1923 no es simplemente un bar, sino una experiencia intrínsecamente ligada a la historia y arquitectura de Buenos Aires. Su nombre rinde homenaje al año de inauguración del edificio, un coloso arquitectónico inspirado en la Divina Comedia de Dante Alighieri. Este rooftop bar en Buenos Aires materializa el sueño original del arquitecto Mario Palanti, quien ya en los planos iniciales había concebido un salón en la azotea. Su principal atractivo, y la razón por la que multitudes lo visitan, son sus vistas panorámicas, aunque la experiencia completa presenta tanto puntos culminantes como aspectos a considerar.
Vistas Celestiales y Ambiente de Época
El mayor activo de Salón 1923 es su perspectiva inigualable de la ciudad. El espacio se divide en dos terrazas exteriores principales: el "Terrazzo Congreso" orientado al oeste, que se convierte en el escenario perfecto para contemplar atardeceres sobre la cúpula del Congreso Nacional, y el "Terrazzo Obelisco", que mira hacia el este. Desde esta altura, la trama urbana de Buenos Aires se despliega en un tapiz de cúpulas históricas, avenidas bulliciosas y, a lo lejos, el Río de la Plata. La experiencia visual se ve acentuada por un detalle único: es el único bar en azotea del mundo que cuenta con un Faro Urbano, el cual se enciende cada noche, añadiendo un toque mágico al brindis.
Internamente, el "Spazio Interiore" busca recrear la atmósfera de los años 20, con una decoración que evoca la Belle Époque, personal vestido con uniformes de época y una cuidada selección musical. Esta ambientación, combinada con la majestuosidad del palacio, crea un entorno elegante y acogedor, ideal para quienes buscan dónde tomar algo en Buenos Aires en un lugar con carácter e historia.
La Propuesta Gastronómica: Entre Tapas y Cócteles
La carta de Salón 1923 está diseñada para acompañar la experiencia visual. Se centra en una oferta de bar de tapas gourmet y coctelería. Entre las opciones saladas, destacan platos como el Steak Tartar Barolo, la Bruschetta italiana con burrata, el Tataki de ternera o la Porchetta tibia. También se ofrecen tablas de quesos y fiambres, y es importante destacar que cuentan con alternativas veganas y sin TACC. Las reseñas sobre la comida son en su mayoría positivas, describiendo porciones generosas y sabores bien logrados, como el caso de sándwiches contundentes acompañados de papas fritas.
La coctelería de autor es otro de sus pilares. Con nombres que evocan la temática del lugar, como el cóctel "Bella Beatrice", la barra ofrece desde clásicos como Gin Tonics y Old Fashioned hasta creaciones propias. La carta de vinos también es notable, ofreciendo etiquetas para maridar con la comida o simplemente para disfrutar con la vista. Para quienes no consumen alcohol, hay opciones como limonadas y pomeladas artesanales. El lugar también funciona como cafetería y ofrece meriendas, ampliando su atractivo a diferentes momentos del día.
Aspectos Críticos: El Servicio y la Accesibilidad
A pesar de su entorno espectacular, el punto más débil de Salón 1923, según numerosas opiniones, es la calidad del servicio. Varios visitantes reportan demoras significativas, desde esperas de más de 30 minutos solo para que les tomen el pedido hasta olvidos y confusiones con las órdenes. Esta inconsistencia en la atención puede deslucir la experiencia, generando una desconexión entre la magnificencia del lugar y la ejecución del servicio. Es un factor crucial a tener en cuenta, especialmente si se visita con el tiempo justo o con altas expectativas de una atención impecable.
Otro aspecto fundamental es la accesibilidad. Para llegar al salón es necesario tomar un ascensor histórico hasta el piso 14 y desde allí subir dos pisos por escalera. Esto significa que el lugar no es accesible para personas con movilidad reducida o usuarios de sillas de ruedas, una limitación importante que debe ser claramente comunicada a los potenciales clientes.
Información Práctica y Consideraciones Adicionales
Para gestionar la alta demanda, Salón 1923 opera con un sistema de reservas y consumición mínima. Este monto, que se toma a cuenta del consumo final, varía según el día y el horario, por lo que es indispensable consultar las condiciones al momento de reservar. Las reservas se realizan para modalidades específicas como "merienda", "cocktail time" o "tapeo gourmet", cada una con opciones predefinidas.
El clima también juega un papel determinante. La mayoría de las mesas se encuentran en las terrazas exteriores. Si bien esto es ideal en un día agradable, una jornada de mucho viento —descrito por algunos como huracanado a esa altura—, lluvia o sol intenso puede complicar la estadía, ya que el número de mesas en el interior es limitado. Además, por la noche y debido a la altura, puede refrescar incluso en verano, por lo que se recomienda llevar abrigo. Finalmente, el atractivo del lugar se complementa con eventos esporádicos, como noches de jazz o tango en vivo, que suman un valor agregado a la visita.
Salón 1923 ofrece una de las postales más impresionantes de Buenos Aires, envuelta en una atmósfera histórica única. Es un lugar ideal para una ocasión especial o para sorprender a un visitante. Sin embargo, los futuros clientes deben sopesar estas virtudes frente a los posibles contratiempos en el servicio y las barreras de accesibilidad, para así ajustar sus expectativas y disfrutar plenamente de lo que este singular bar en las alturas tiene para ofrecer.