Rabieta
AtrásUbicado en la histórica Tribuna Oficial del Hipódromo Argentino de Palermo, en la Avenida del Libertador 3949, se encuentra Rabieta, una cervecería artesanal que ha logrado fusionar la grandiosidad de un edificio centenario con la vibrante cultura de la cerveza moderna. Este establecimiento, que opera desde finales de 2017, ha transformado la emblemática Confitería La París, construida en 1912 por el arquitecto Louis Faure-Dujarric, en un punto de referencia para quienes buscan una experiencia cervecera distintiva en Buenos Aires.
Desde el momento en que se ingresa a Rabieta, la propuesta visual es impactante. El lugar conserva meticulosamente la elegancia de su arquitectura original, con columnas, molduras doradas y un estilo parisino que se entrelaza de manera sorprendente con elementos contemporáneos de una cervecería. El espacio es notablemente amplio, diseñado para acoger a una gran cantidad de personas, con una capacidad de hasta 3500. Esto lo convierte en uno de los puntos de encuentro más grandes y singulares de la ciudad. El antiguo foyer alberga la barra principal, y un pasillo con techo vidriado conduce a un salón blanco distinguido que ofrece vistas a los tanques de elaboración, un detalle que subraya su compromiso con la producción de cerveza artesanal. Para quienes prefieren el aire libre, Rabieta cuenta con un atractivo beer garden con mesas altas y guirnaldas de luces, ideal para disfrutar de las tardes y noches. Este ambiente es frecuentemente elogiado por su belleza, su entorno señorial y las agradables vistas al hipódromo, ofreciendo una atmósfera relajada, perfecta para el after office o una salida con amigos y pareja.
La oferta de bebidas es, sin duda, el corazón de Rabieta. Con un impresionante número de canillas, que ha crecido a 46 en su local de Palermo, el establecimiento ofrece una vasta selección de estilos propios de Rabieta y cervezas invitadas de otras importantes cervecerías del país. La marca se enorgullece de su espíritu de “cerveza malcriada” pero elaborada por un equipo de expertos con décadas de experiencia en la industria cervecera, incluyendo maestros cerveceros formados en renombradas instituciones. Esto se traduce en una diversidad de sabores que abarca desde la American IPA, con su intenso amargor frutal, hasta la Irish Red Ale, la Dry Stout, la Golden, la Helles, y opciones más singulares como la Red Honey o la potente Wee Heavy. También presentan estilos de edición limitada y estacionales como la Mexican Lager o la Lager Patria, demostrando una constante innovación. Un aspecto muy valorado es la posibilidad de probar distintas variedades en pequeñas muestras antes de decidir, lo que facilita la elección para quienes desean adentrarse en el mundo de la cerveza artesanal. Además de la cerveza, Rabieta incursiona en la coctelería con creaciones que incorporan sus propias cervezas, como el Irish Car Bomb o cócteles con base de Stout, IPA y licores, sumando opciones para todos los gustos. También se sirve vino y se ofrece la opción de llevar la cerveza a casa en growlers.
En cuanto a la gastronomía de bar, la propuesta de Rabieta busca maridar perfectamente con su extensa carta de cervezas. El menú, inicialmente a cargo de un chef francés, ofrece una variedad de opciones para picar y platos más elaborados. Entre las entradas se destacan las papas fritas, que sorprenden con agregados como salsa bolognesa, o las papas bravas. También se ofrecen degustaciones de fiambres, con quesos y embutidos de Tandil, y hummus casero, ideales para las picadas y tapeos. Otros clásicos de bar incluyen crispy chicken fingers, ribs de cerdo, alitas de pollo crocantes y rabas con alioli. Las pizzas, elaboradas con masa madre, como la Margarita y la Fugazzetta Rabieta, son opciones populares para compartir. Para el postre, la Chocotorta es una elección recurrente. La calidad de la comida es, en general, bien recibida, con comensales que la describen como “riquísima” y “muy buena”.
Sin embargo, la experiencia en Rabieta no está exenta de aspectos a considerar, principalmente en lo que respecta al servicio y la gestión del lugar. A pesar de su impresionante infraestructura y su alta calificación general de 4.2 estrellas basada en más de 12,000 opiniones, las reseñas de los clientes revelan puntos débiles significativos. Un tema recurrente es la lentitud y la falta de atención del personal. Algunos visitantes reportaron esperas de más de 40 minutos para ser atendidos, describiendo el proceso de pedir como una “odisea” y señalando que esto impactó directamente en su consumo. Otros mencionan una “atención muy poco profesional” y “mal trato” por parte de la encargada, especialmente cuando se trata de reservas, donde las mesas asignadas no estaban preparadas o limpias. La limpieza de las áreas al aire libre también ha sido objeto de críticas, con reportes de mesas y bancos con hojas y hormigas, lo que desluce el atractivo de los bares al aire libre.
Otro punto de descontento se relaciona con la calidad de la comida servida en algunas ocasiones. Hubo experiencias donde las hamburguesas y papas llegaron frías, lo cual es un inconveniente en un establecimiento de esta envergadura y nivel de precios. La modalidad de “pedir todo en la barra” puede resultar incómoda para algunos clientes, especialmente en un lugar tan grande y concurrido. Asimismo, la disponibilidad de ciertos productos y la presentación de las bebidas han generado comentarios negativos, como la falta de limonada o la entrega de tragos como el vermut en vasos de plástico, lo cual desentona con la imagen de un local de categoría.
El precio es otro factor importante. Rabieta se ubica en un nivel de precios intermedio a alto (price level 2), y el gasto por persona, incluyendo entradas y un par de tragos, puede ser considerable, llegando a los $45,000 o $90,000 para dos o tres personas, respectivamente. Si bien la calidad de la comida y la cerveza es generalmente apreciada, las deficiencias en el servicio y la limpieza pueden hacer que algunos clientes cuestionen la relación costo-beneficio.
A pesar de estos desafíos en la operación y el servicio, Rabieta sigue siendo un lugar con un innegable atractivo. Su propuesta de happy hour Buenos Aires, disponible de martes a domingo entre las 18:00 y las 20:00, ofrece una oportunidad para disfrutar de sus cervezas a un precio más accesible. Además, su compromiso con la producción local se evidencia en su brewhouse de Palermo, donde se elaboran estilos especiales y estacionales, y en su planta de Pilar, que produce más de 20 estilos de cerveza artesanal con tecnología avanzada. La posibilidad de reservar mesa es un plus, aunque las experiencias indican que incluso con reserva, la organización puede fallar. Su entrada accesible para sillas de ruedas es un punto positivo en términos de inclusión.
Rabieta se presenta como una opción ambiciosa dentro del panorama de bares y cervecerías de la ciudad. Ofrece un entorno espectacular, una amplia y variada oferta de cerveza artesanal de calidad, y una gastronomía de bar que busca complementar su propuesta líquida. Es un lugar que promete una experiencia social memorable, ideal para quienes buscan un ambiente vibrante y una buena cerveza. Sin embargo, los potenciales clientes deben estar preparados para la posibilidad de enfrentar desafíos en el servicio, la atención y, en ocasiones, la limpieza, que son aspectos donde Rabieta tiene una clara oportunidad de mejora para estar a la altura del lujoso edificio y la gran reputación que aspira a construir. La elección de Rabieta dependerá de la prioridad que cada visitante le dé a la majestuosidad del lugar y la calidad de su cerveza, frente a la consistencia en el servicio y la atención al detalle.