Punto Escondido – Waikiki Surfers Bar
AtrásPunto Escondido - Waikiki Surfers Bar se presenta como una propuesta con una identidad muy marcada por su emplazamiento. Ubicado al descender por la escalera de la playa pública Waikiki en Mar del Plata, su principal atractivo es, sin duda, su conexión directa con el mar y la cultura del surf que le da nombre. Este bar de playa no es un local más en la costa, sino una experiencia que busca capitalizar su entorno natural para ofrecer un ambiente relajado y con una panorámica difícil de igualar.
Una locación y ambiente que definen la experiencia
El mayor consenso entre quienes visitan este establecimiento es el elogio a su ubicación. Las reseñas destacan de forma recurrente la vista al mar como "espléndida" y "MUY buena", un factor que se convierte en el protagonista. La terraza o deck exterior es el espacio más codiciado, permitiendo a los clientes disfrutar de sus consumiciones mientras observan el oleaje y el movimiento de la playa. Este es uno de esos bares con vista al mar que realmente cumple con lo que promete, haciendo que la visita valga la pena solo por el paisaje. El ambiente general es descrito como agradable y distendido, en sintonía con la estética de un "surfers bar". Comentarios recientes señalan además que el lugar ha sido renovado, mejorando su apariencia y consolidando su atractivo estético, lo que suma puntos a la experiencia global.
La oferta gastronómica: un terreno de contrastes
La carta de Punto Escondido es descrita como "corta pero muy buena" por algunos, aunque esta percepción no es unánime. Aquí es donde el bar presenta su mayor dualidad. Por un lado, ciertos platos reciben elogios consistentes. El sándwich de pollo, el tostado capresse y la tostada con palta y huevo son recomendados activamente, presentándose como opciones seguras y sabrosas para un almuerzo ligero o un brunch de fin de semana. Para la merienda, el pan de campo y la torta rogel también han dejado satisfechos a los comensales, sugiriendo que la oferta de cafetería y pastelería es un punto fuerte.
Sin embargo, no todas las experiencias son positivas, y la calidad de la comida parece ser inconsistente. Una de las críticas más severas apunta a una hamburguesa que, a un precio considerable, no cumplió con las expectativas, siendo descrita como un simple medallón de carne industrial. Otro comentario menciona que las milanesas de peceto resultaron demasiado gruesas. Estas opiniones sugieren que, si bien hay aciertos en la cocina, también existen fallos que pueden empañar la visita de quien busca algo más que tapas y picadas. La recomendación de una clienta insatisfecha es clara: el lugar es ideal para un café y disfrutar de la vista, pero no tanto para una comida principal si se tienen altas expectativas. Esta inconsistencia es un factor de riesgo para quienes deciden comer en Mar del Plata basándose únicamente en la ubicación.
Bebidas y promociones: el complemento perfecto para el atardecer
En el apartado de bebidas, el bar parece tener una propuesta más sólida y atractiva. La mención de un happy hour con 2x1 en tragos y cócteles, habitualmente entre las 17:00 y las 18:30, lo posiciona como un destino ideal para ver el atardecer. Esta promoción es un gran incentivo para atraer público en la franja horaria final de su jornada. Además de los cócteles, la oferta incluye opciones de cerveza, como la Corona de 710 ml, aunque no se destaca por ser una de las cervecerías con una amplia variedad de opciones artesanales, sino que se enfoca en marcas comerciales populares que maridan bien con el ambiente playero.
Servicio y precios: la balanza entre amabilidad y costo
La atención al cliente es otro de sus puntos positivos. El personal es generalmente calificado como "muy amable", contribuyendo al ambiente relajado del lugar. Un testimonio particularmente revelador narra un error en la cuenta que fue solucionado de manera eficiente y honesta a través de una llamada telefónica, con la correspondiente devolución del dinero. Este tipo de gestos habla muy bien de la gestión del negocio y su compromiso con la satisfacción del cliente.
El tema de los precios es, nuevamente, un punto de debate. Nadie esperaría que un bar con una ubicación tan privilegiada fuera una de las cervecerías económicas de la ciudad, y efectivamente no lo es. Los precios mencionados en las reseñas (un sándwich de pollo por $12,000, una cerveza grande por $9,500 o una hamburguesa por $16,000 en noviembre de 2025, lo que indica precios actuales elevados) lo sitúan en una gama media-alta. El costo se justifica por la vista y el entorno, pero se vuelve cuestionable cuando la calidad de la comida no acompaña, como en el caso de la hamburguesa. El cliente, por tanto, debe ser consciente de que una parte importante de lo que paga es por la experiencia y la ubicación, y no exclusivamente por la gastronomía local.
Información clave antes de la visita
Un aspecto fundamental y que puede ser un gran inconveniente para muchos es su horario de apertura. Según la información disponible, Punto Escondido - Waikiki Surfers Bar opera exclusivamente los fines de semana, sábados y domingos, en un horario de 11:00 a 19:00. Esto lo convierte en una opción inviable para turistas o locales durante la semana, limitando drásticamente su disponibilidad. Es crucial verificar esta información antes de planificar una visita para evitar encontrarse con el lugar cerrado.
Punto Escondido es un establecimiento con una propuesta de valor muy clara: ofrecer una experiencia de bar de playa con una de las mejores vistas de Mar del Plata. Es una elección excelente para quienes buscan un lugar para tomar un café, disfrutar de un brunch de fin de semana, aprovechar un happy hour con cócteles al atardecer o comer un snack sin mayores pretensiones culinarias. Sin embargo, para aquellos cuyo foco principal es una comida de alta calidad y consistente, podría resultar una apuesta arriesgada debido a la variabilidad en su cocina y sus precios elevados. La decisión final dependerá de las prioridades de cada visitante: si se busca ambiente y vistas por encima de todo, es casi una apuesta segura; si la excelencia gastronómica es el factor decisivo, quizás convenga sopesar las alternativas.