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Primera Confitería de El Corte

Primera Confitería de El Corte

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RN 338 km 15, T4107 Yerba Buena, Tucumán, Argentina
Bar Restaurante
8.2 (2280 reseñas)

En el serpenteante recorrido de la RN 338, en el kilómetro 15 de Yerba Buena, Tucumán, se alza un establecimiento que es mucho más que un simple punto de encuentro gastronómico: la Primera Confitería de El Corte. Este lugar, operativo y con una calificación promedio de 4.1 estrellas basada en más de 1600 valoraciones, representa un verdadero hito en el paisaje tucumano, ofreciendo una experiencia que combina historia, naturaleza y una propuesta culinaria diversa.

La historia de la Primera Confitería es tan rica como el entorno natural que la rodea. Originalmente inaugurada en 1938 bajo el nombre de “Parque Aconquija”, formó parte de un ambicioso plan de obras públicas gubernamental con el objetivo de “conquistar la montaña”. Se convirtió en un punto neurálgico para quienes ascendían hacia el Cerro San Javier, siendo, como su nombre popular indica, la primera parada significativa en ese trayecto, lo que le valió el apelativo de «Primera Confitería». Durante décadas, fue un clásico ineludible para las familias tucumanas, un destino predilecto para excursiones, picnics y momentos de esparcimiento, donde incluso se disfrutaba de orquestas y grupos musicales. Entre sus especialidades de antaño, el “pastel de novia” y las paellas eran las estrellas de la casa, evocando un sentido de tradición y sabor local que perduró en la memoria colectiva.

Sin embargo, la suerte de este emblemático sitio cambió drásticamente en 1990, cuando cerró sus puertas, sumiéndose en un abandono que duró más de tres décadas. Las ruinas de lo que alguna vez fue un vibrante centro social se mantuvieron en pie, protegidas por la Ley de Patrimonio Provincial, pero afectadas por disputas jurisdiccionales y la falta de inversión que impidieron su recuperación. No fue hasta 2021 que un grupo de entusiastas, en colaboración con diversas entidades provinciales como el Ente de Turismo y el Ente de Cultura, lograron impulsar un ambicioso plan de restauración. Este arduo trabajo de un año culminó con su esperada reapertura el 18 de noviembre de 2022, devolviéndole a Tucumán un pedazo de su patrimonio. La restauración fue meticulosa, buscando recrear la fidelidad del edificio original, un encantador chalet californiano, respetando su arquitectura, sus arcos, sus techos de madera y tejas, sus muros encalados y recuperando incluso parte del piso original.

Hoy, la Primera Confitería de El Corte se presenta como un espacio revitalizado que cautiva a sus visitantes no solo por su renovado esplendor arquitectónico, sino también por su inmejorable ubicación en plena yunga tucumana. Este entorno natural privilegiado ofrece un clima templado, varios grados por debajo del centro de la ciudad, ideal para disfrutar de una escapada. La belleza del lugar, con su vegetación exuberante y una ambientación cuidada que se aprecia en las fotografías, contribuye a crear un ambiente relajado y propicio para el descanso y el disfrute. Además, cuenta con una entrada accesible para sillas de ruedas, lo que amplía su inclusividad.

En cuanto a su propuesta gastronómica, la Primera Confitería de El Corte se posiciona como un establecimiento versátil, funcionando como restaurante, bar y confitería. Su horario de apertura, aunque limitado a jueves, viernes, sábados y domingos, permite a los comensales disfrutar de una amplia gama de opciones a lo largo del día. Se sirven desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, cubriendo así todas las franjas horarias principales. Para aquellos que buscan empezar el día con energía o disfrutar de una pausa a media mañana, los desayunos y meriendas ofrecen alternativas que, según las opiniones, son “muy ricas”. Los amantes de lo dulce no pueden dejar de probar la torta de tres leches, descrita como “exquisita” por algunos visitantes. La oferta se extiende a opciones más frescas como limonadas con menta y jengibre, perfectas para mitigar el calor o simplemente refrescarse en este entorno serrano.

Los almuerzos y cenas presentan una carta variada. Los domingos, la confitería se destaca con un menú especial de asado, que incluye delicias como tostón de mollejas, costillar ahumado y pechito de cerdo a la barbacoa, culminando con un mix de dulces regionales del norte como postre. La presencia de opciones para llevar (takeout) y servicio a domicilio (delivery), además de la posibilidad de reservar mesa, brindan comodidad y flexibilidad a los clientes. El nivel de precios se considera accesible, "similares a cualquier otro lugar", lo que lo convierte en una opción atractiva para un público amplio. La disponibilidad de cerveza y vino en su carta lo consolida también como un espacio para el disfrute de tragos de autor y una buena selección de vinos y espumantes, invitando a considerar un after office o una noche de gastronomía de bar con amigos.

No obstante, el historial de opiniones revela una dualidad en la experiencia del cliente. Si bien muchos destacan la belleza del lugar, la amabilidad del personal y la calidad de ciertos platos, otros han expresado preocupaciones significativas. Algunos visitantes han reportado una atención deficiente, con mozos desorganizados, largos tiempos de espera para la comida, mesas sin limpiar o la ausencia de cubiertos y vasos al momento de servir los platos. Estas inconsistencias en el servicio son un punto crítico a mejorar, ya que pueden empañar una experiencia que de otro modo sería excepcional.

En cuanto a la calidad de la comida, aunque hay elogios para postres y meriendas, también se han mencionado experiencias negativas, como la de un comensal que encontró el lomo a la barbacoa “tan duro que no se podía comer”, o la descripción de un puré “horrible” y una salsa que “parecía puré de tomate”. Estos comentarios sugieren que la consistencia en la preparación de algunos platos principales podría necesitar una revisión, especialmente si se busca mantener la reputación de un establecimiento con tanta historia y potencial.

A pesar de estos desafíos, la Primera Confitería de El Corte sigue siendo un lugar de gran atractivo. Su imponente edificio histórico, su ubicación estratégica en la ruta a San Javier y su oferta que abarca desde una cafetería con especialidades dulces hasta un restaurante con asado los domingos, lo convierten en una visita obligada para quienes buscan una experiencia que combine naturaleza, patrimonio y buena mesa. Además, el hecho de que el lugar también ofrezca un hostel de montaña añade una dimensión extra, posicionándolo no solo como un destino gastronómico, sino también como un punto de partida para explorar las bellezas de la yunga tucumana.

la Primera Confitería de El Corte es un testimonio de resiliencia y un punto de encuentro que ha sabido renacer. Con una oferta que incluye la posibilidad de disfrutar de una terraza al aire libre, saborear una cerveza artesanal (si bien no se especifica, es una oferta esperable en un bar que sirve cerveza) o compartir unas ricas picadas, este lugar tiene todo para seguir siendo un referente. Si bien las áreas de mejora en el servicio y la consistencia de algunos platos son evidentes, su encanto histórico y natural, junto con la calidez de su ambiente, invitan a cada visitante a descubrir por sí mismo la magia de este rincón renovado de Tucumán.

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