Oh No! Lulu

Oh No! Lulu

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Aráoz 1019, C1414 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Bar Restaurante
8.6 (3791 reseñas)

En el competitivo escenario de la vida nocturna de Buenos Aires, Oh No! Lulu se estableció como una propuesta distintiva y audaz. Ubicado en Aráoz 1019, en el límite entre Villa Crespo y Palermo, este establecimiento no era simplemente un bar, sino un portal a una experiencia polinésica. A pesar de haber alcanzado una notable popularidad y una calificación promedio de 4.3 sobre 5, basada en más de 2800 opiniones, es importante señalar que el local se encuentra permanentemente cerrado, dejando un recuerdo memorable en la escena de los bares temáticos de la ciudad.

Un Viaje a la Polinesia sin Salir de Villa Crespo

El principal atractivo de Oh No! Lulu residía en su capacidad para transportar a sus clientes. Al cruzar sus puertas, se dejaba atrás el bullicio urbano para ingresar en un ambiente cuidadosamente diseñado con una temática hawaiana. La decoración, descrita por muchos como elegante y exótica, incluía elementos como sillas de ratán, tótems iluminados, papeles murales con motivos tropicales y una iluminación cálida y tenue que creaba una atmósfera íntima y festiva. Este esfuerzo en la ambientación era fundamental para la propuesta del bar, que buscaba ofrecer, en palabras de su creador Ludovico De Biaggi, unas "mini vacaciones" en plena ciudad. Sin embargo, este mismo ambiente inmersivo tenía un punto débil señalado por algunos visitantes: la música, aunque acorde a la temática, a menudo se encontraba a un volumen elevado que dificultaba la conversación, un detalle a considerar para quienes buscan una charla tranquila.

La Coctelería Tiki como Protagonista

Si la ambientación era el escenario, la coctelería de autor era, sin duda, la estrella principal. Oh No! Lulu se destacó por ser uno de los pocos, si no el único bar temático en Buenos Aires dedicado a la cultura Tiki en el momento de su apertura. La carta de tragos era un espectáculo en sí misma, no solo por la originalidad de sus mezclas, sino también por su presentación. Los cócteles se servían en recipientes de cerámica artesanales con formas de tiburones, tótems o calaveras, convirtiendo cada bebida en una pieza de arte.

Tragos Emblemáticos y Sabores Intensos

Entre las creaciones más celebradas se encontraban el "Zombie" y el "Shark", este último un cóctel de la casa a base de ron, vermú y frutas, reconocido por su sabor especiado pero accesible. También se mencionaba una versión especial de piña colada con champagne. La base de la mayoría de las bebidas era el ron, combinado con jugos de frutas frescas, almíbares caseros y especias, siguiendo la tradición de la coctelería tiki. El equipo de bartenders, con figuras como Alejandro y Génesis destacadas por los clientes, era elogiado por su técnica y por la calidez en el trato, logrando que los visitantes se sintieran especiales y bien atendidos.

Propuesta Gastronómica: Acompañamiento con Carácter

La oferta culinaria estaba diseñada para complementar la experiencia de los tragos. El menú se inspiraba en la cocina hawaiana con influencias asiáticas, ofreciendo bocadillos y platos para compartir. Una de las opciones más populares era el "Pupu Platter", una suerte de picada hawaiana con una selección de aperitivos variados de la carta. También se destacaban los pokes y otras opciones como el "Pakun", una alternativa vegetariana.

Aquí es donde el bar mostraba una dualidad. Mientras algunos clientes celebraban la originalidad de la propuesta y la calidad de platos como la "picada tradicional", otros señalaban ciertas limitaciones. La carta no incluía opciones más convencionales como las papas fritas (aunque podían pedirse fuera de menú), lo que podía no satisfacer a todos los paladares. Asimismo, la variedad de opciones vegetarianas era percibida como escasa por algunos comensales, un punto de mejora para un bar con picadas y platos de este estilo.

Balance Final: Lo Bueno y lo Malo de un Ícono Cerrado

Evaluar Oh No! Lulu hoy implica hacerlo en retrospectiva, analizando los factores que lo convirtieron en un lugar tan popular y los aspectos que generaban críticas mixtas.

  • Los Puntos Fuertes:
  • Concepto Único: Su enfoque en la cultura Tiki lo diferenció claramente de otros bares y cervecerías en la ciudad.
  • Calidad de la Coctelería: Los tragos de autor eran excepcionales tanto en sabor como en presentación, constituyendo el corazón de la experiencia.
  • Atmósfera Inmersiva: La cuidada decoración lograba crear un ambiente de evasión tropical muy valorado por su clientela.
  • Atención del Personal: El staff, y en particular los bartenders, recibían constantes elogios por su profesionalismo y amabilidad.
  • Las Áreas de Oportunidad:
  • Volumen de la Música: Una queja recurrente era el nivel sonoro, que podía interferir con la interacción social.
  • Menú de Comida Limitado: La falta de opciones tradicionales y la escasa variedad vegetariana eran puntos débiles para una parte del público.

A pesar de su cierre, Oh No! Lulu dejó una huella en el circuito de bares en Villa Crespo. Fue una propuesta que apostó por la especialización y la creación de una experiencia integral, demostrando que había un público en Buenos Aires ávido de conceptos audaces y bien ejecutados. Su legado perdura como un referente de lo que un bar temático puede lograr cuando combina una identidad fuerte, un producto de alta calidad y un servicio que acompaña la fantasía propuesta.

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