Naranjo Bar

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Ángel Justiniano Carranza 1059, C1414 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Bar
8.2 (1486 reseñas)

En el vibrante barrio de Chacarita, se encuentra Naranjo Bar, un establecimiento que ha sabido consolidarse como un referente en la escena gastronómica porteña, especialmente para los amantes del buen beber y comer. Nacido en un contexto desafiante de pandemia, este espacio ideado por Nahuel Carbajo y Augusto Mayer (ex Proper) se propuso ofrecer una experiencia diferente, centrada en la calidad y la cercanía. Con una calificación de 4.1 estrellas basada en más de mil reseñas, Naranjo Bar se presenta como una propuesta que, si bien tiene aspectos muy celebrados, también cuenta con ciertas particularidades a considerar para el potencial cliente.

Desde su concepción, Naranjo Bar se distinguió por su enfoque en los bares de vinos, con una clara predilección por los vinos naturales y de baja intervención. La cava del lugar, que alberga alrededor de 180 etiquetas, es un testimonio de esta filosofía, presentando una cuidada selección de pequeños productores de diversas latitudes y altitudes argentinas. Sin embargo, no se encasillan, y también es posible encontrar cosechas destacadas de productores convencionales, permitiendo la coexistencia de ambos mundos en su oferta. La clave de su propuesta de vinos radica en la democratización: no buscan colocar el vino en un pedestal, sino brindar información clara y accesible para que cada cliente elija según sus preferencias y presupuesto. Este enfoque ha sido bien recibido, con muchos comensales destacando el excelente asesoramiento de los mozos, quienes guían en la elección de la botella ideal, incluso sugiriendo opciones que invitan a salir de la zona de confort y a descubrir nuevas estéticas organolépticas en el mundo vitivinícola. Los precios de los vinos son comparables a los de una vinoteca, lo que fomenta el consumo en el lugar, ofreciendo el servicio, la temperatura y las copas como un valor añadido sin costo extra.

La propuesta gastronómica de Naranjo Bar complementa a la perfección su carta de vinos. La cocina se rige por la estacionalidad, lo que implica un menú dinámico que cambia constantemente, reflejado en una pizarra que presenta entre cuatro y cinco platos diarios. Esta filosofía asegura la frescura y la calidad de las materias primas, muchas de ellas agroecológicas y orgánicas. Los platos, a menudo presentados en formato de tapas y platitos, invitan a compartir y a probar una variedad de sabores. Entre las recomendaciones recurrentes de quienes han visitado el lugar, se mencionan las berenjenas (altamente elogiadas), el hummus de remolacha, las olivas, y opciones más sustanciosas como la tapa de asado, la salchicha de cordero y la porchetta de cerdo con puré de peras. La cocina es descrita como muy sabrosa, con un claro énfasis en una alimentación consciente, utilizando ingredientes de primera calidad como aceite de oliva virgen extra, pescados de calidad, pan de masa madre y una abundante oferta de vegetales. El chef Augusto Mayer, con su experiencia, lidera una propuesta que combina excelentes ingredientes con una dosis de creatividad, ofreciendo desde ricota casera con pimiento confitado hasta hongos con mole y puré de porotos blancos. Incluso para quienes buscan opciones más robustas, se pueden encontrar platos como ojo de bife o morcilla con manzana. La atención al detalle se extiende a los postres, con delicias como el de maracuyá y el panqueque, y un café de filtro de especialidad.

El ambiente de Naranjo Bar es otro de sus grandes atractivos. Se describe como un lugar pintoresco, cálido y con mucha onda, que ha sabido expandirse y adaptarse. Inicialmente, se pensó en un salón con elaboración a la vista, y aunque la pandemia modificó los planes iniciales, el espacio ha crecido para incluir un deck en la vereda, un salón más amplio y cómodo, y un patio para eventos privados. Las fotografías disponibles muestran un diseño cuidado y estéticamente agradable, lo que contribuye a una atmósfera relajada e ideal para disfrutar. Su popularidad ha trascendido fronteras, llegando incluso a ser mencionado por figuras internacionales como Dua Lipa, quien lo destacó como uno de sus lugares favoritos en Buenos Aires, lo que sin duda ha incrementado su atractivo y lo ha posicionado como un lugar para ser visto.

La calidad del servicio es un punto consistentemente elogiado por los clientes. La atención es descrita como súper cálida, amable y siempre dispuesta a asegurar que los comensales pasen un buen momento. El personal se muestra proactivo en el asesoramiento de vinos y platos, lo cual es fundamental dada la ausencia de una carta fija. Un detalle a destacar, y que pocos lugares ofrecen, es la disponibilidad de agua filtrada a un precio significativamente menor que el agua mineral, una iniciativa que resalta su compromiso con prácticas más ecológicas y conscientes con los costos. Este tipo de gestos contribuyen a una experiencia positiva y a la percepción de un lugar que piensa en el cliente y en el impacto ambiental.

Aspectos a considerar para una visita a Naranjo Bar

A pesar de sus múltiples virtudes, Naranjo Bar presenta algunas características que los potenciales clientes deberían tener en cuenta para optimizar su experiencia.

Uno de los puntos más recurrentes en las opiniones es la relación entre el tamaño de las porciones y el precio. Si bien la gastronomía de bar es de alta calidad, con platos distintos y exóticos, muchos comensales señalan que las raciones son pequeñas y pueden resultar caras si se va con mucho apetito. Por ejemplo, en agosto de 2025, el promedio de cada porción rondaba los $20.000, lo que sugiere que Naranjo Bar es más adecuado para “picar algo” y disfrutar de un buen vino, en lugar de una cena completa para saciar un hambre considerable. Este es un aspecto crucial para quienes buscan una comida abundante a un precio accesible.

Otro factor a considerar es el nivel de ruido. Algunos visitantes han comentado que el lugar puede ser muy ruidoso, llegando a dificultar la conversación con la persona de enfrente. Esto podría ser un inconveniente para quienes buscan un ambiente más íntimo o tranquilo para una charla profunda. Las mesas, además, suelen ser de tamaño reducido, lo que hace que Naranjo Bar sea más recomendable para ir en pareja o en grupos pequeños. Grupos más grandes podrían encontrar complicado el espacio y la dinámica de compartir varios platos.

En cuanto a la oferta de bebidas, es importante saber que Naranjo Bar no ofrece gaseosas. Si bien esta decisión es comprensible dado su enfoque principal en el vino y las cervecerías de calidad (aunque su oferta de cerveza es secundaria a la de vinos), puede ser una limitación para mesas grandes o para aquellos que prefieren otras opciones sin alcohol más allá del agua o quizás alguna bebida casera (no especificada).

La política de no aceptar reservas es otro detalle importante. Naranjo Bar opera por orden de llegada, lo que significa que, especialmente en horarios pico o días de alta demanda, es probable que haya que esperar para conseguir una mesa. Para evitar largas esperas, se sugiere llegar temprano, un consejo común para muchos bares con onda en Buenos Aires que no manejan sistema de reserva.

Finalmente, un aspecto de accesibilidad a tener en cuenta es que el establecimiento no cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, lo que podría ser una barrera para personas con movilidad reducida. Este es un punto a mejorar en un contexto donde la inclusión es cada vez más valorada.

Naranjo Bar se erige como una propuesta auténtica y de alta calidad en Chacarita, destacándose por su excepcional selección de vinos, su innovadora gastronomía de bar basada en productos frescos y de temporada, y un ambiente cálido y con personalidad. Es un lugar ideal para quienes buscan una experiencia gastronómica focalizada en el vino, con la posibilidad de degustar platitos únicos y sabrosos, y disfrutar de un servicio atento y conocedor. La popularidad del lugar, respaldada por una sólida puntuación de 4.1, habla de una propuesta exitosa que resuena con un público que valora la calidad y la originalidad. Sin embargo, los clientes potenciales deben ser conscientes de que el costo por porción puede ser elevado para su tamaño, el ambiente puede ser ruidoso, y las mesas son más adecuadas para grupos reducidos. La ausencia de gaseosas y la política de no reservas son también factores a considerar al planificar una visita. A pesar de estos puntos, Naranjo Bar ofrece una propuesta distintiva que invita a los comensales a sumergirse en un concepto donde el vino y la buena comida se encuentran en un espacio con carácter propio, consolidándose como uno de los mejores bares en Buenos Aires para descubrir nuevas etiquetas y sabores en un ambiente dinámico y acogedor. Es un destino que vale la pena conocer para quienes aprecian la buena bebida y la comida creativa en un entorno animado.

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