Licores Bard

Licores Bard

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Entre Ríos 1046, E3283 San José, Entre Ríos, Argentina
Atracción turística Museo Museo patrimonial
9.4 (737 reseñas)

En el corazón de la provincia de Entre Ríos, Argentina, se encuentra un establecimiento que trasciende la mera producción de bebidas para convertirse en un verdadero custodio de la historia y la tradición familiar: Licores Bard. No es un bar al uso, ni una cervecería con grifos de última generación, sino una destilería artesanal y un museo viviente que invita a sus visitantes a un viaje en el tiempo, a través de sabores que han perdurado por más de un siglo. Con una impresionante calificación de 4.7 estrellas basada en 547 opiniones de usuarios, este lugar se ha ganado el reconocimiento por su autenticidad y la pasión que sus dueños imprimen en cada detalle.

La historia de Licores Bard es un relato de perseverancia y arraigo. Sus orígenes se remontan a 1908, cuando los hermanos Lino, Miguel y Cristóbal Bard, descendientes del inmigrante francés Hipólito Bard, fundaron la sociedad "Bard Hermanos" en San José. Con la valiosa ayuda de su hermano Juan, un boticario, desarrollaron las fórmulas que darían vida a una variada gama de bebidas artesanales. Inicialmente, la fábrica ofrecía alrededor de veinte variedades, incluyendo cañas, refrescos, aperitivos –como el distintivo "Entrerriano", elaborado con hierbas autóctonas como lucera y marcela– y, por supuesto, una selección de licores premium.

El camino no estuvo exento de desafíos. La historia familiar cuenta que, en sus inicios, la familia incluso destilaba su propio alcohol de pera, una práctica que se vio obligada a cesar en 1937 debido a la prohibición de la explotación de la vid y la producción de alcoholes en Entre Ríos. A pesar de los altibajos, la empresa se mantuvo a flote gracias al compromiso de sus miembros. Lino continuó con el proyecto hasta su fallecimiento en 1957, y luego su hijo Lino Francisco asumió la responsabilidad hasta 1982. Tras un período de inactividad, la producción fue retomada por Lino Luis y Olga Elisa Bard, quien es la actual continuadora de esta noble tradición.

Olga Elisa Bard, representante de la tercera generación, es el alma de Licores Bard hoy en día. Su dedicación a mantener intacto el legado de sus abuelos es palpable en cada aspecto del negocio. Ella ha elegido enfocarse en tres de las recetas originales, seleccionando aquellas para las cuales puede obtener materia prima de la más alta calidad y de origen local: el licor de Yatay, el licor de Naranja (similar al curaçao) y el licor de Miel de Eucalipto. El licor de Yatay es particularmente especial, ya que se elabora con el fruto de la palmera butia yatay, una especie protegida en el Parque Nacional El Palmar, lo que resalta el compromiso de la empresa con los productos autóctonos y la calidad natural.

La elaboración de estos licores naturales es un testimonio viviente de la artesanía de antaño. En Licores Bard, no hay maquinaria moderna que acelere los procesos; todo se realiza con las mismas herramientas y siguiendo los mismos pasos que utilizaban los fundadores hace más de un siglo. Esto incluye grandes ollas de fundición de 300 litros, una espumadera del siglo XIX y una antigua encorchadora. El proceso de maceración de la fruta, la cocción del almíbar a fuego de leña durante más de diez horas con una llama baja y constante, son pasos esenciales que, según la familia, aseguran que la "magia no se pierda". La ausencia de esencias, conservantes o colorantes artificiales garantiza que el color, el aroma y el sabor provengan exclusivamente de la fruta o la miel, adquiridas a productores locales que evitan los agroquímicos. Esta filosofía de producción de bebidas 100% natural es un pilar fundamental de su identidad.

Más allá de la producción de licores, la familia Bard también dejó su huella en la historia de San José con otros emprendimientos innovadores. Fueron pioneros al poner en funcionamiento la primera usina eléctrica de la ciudad, un motor alimentado a carbón que generaba entre tres y cuatro horas de luz al día. Con esa energía, también establecieron la primera fábrica de hielo y la primera fábrica de soda de la región. Estas actividades, aunque finalizaron en la década de 1940 con la estatización de los servicios de energía, demuestran el espíritu emprendedor y la visión de futuro de la familia, que siempre buscó contribuir al desarrollo local.

La Experiencia del Visitante: Un Recorrido por la Historia y el Sabor

Lo que realmente distingue a Licores Bard de otras experiencias gastronómicas es la inmersiva visita guiada que ofrece. Los visitantes tienen la oportunidad única de recorrer la fábrica y el museo, con Olga Bard como anfitriona. Las reseñas de los clientes son unánimes en elogiar la calidad de estas visitas, describiéndolas como "excelentes", "instructivas" e "interesantes". Olga comparte la historia familiar con una pasión y un humor contagiosos, haciendo que el relato de más de 100 años cobre vida. Los visitantes se sienten transportados a "esos años donde nuestros abuelos o bisabuelos soñaban y trabajaban", aprendiendo no solo sobre la elaboración de licores, sino también sobre la historia de la zona y la resiliencia de una familia.

Durante la visita, se pueden observar de cerca las herramientas antiguas, comprender el proceso artesanal y, por supuesto, disfrutar de una cata de licores. Esta degustación de licores permite apreciar la riqueza de sabores que han cautivado a generaciones. De hecho, existe una curiosa anécdota que cuenta cómo el presidente Alvear enviaba a buscar el licor de miel de Licores Bard para su esposa, una soprano, con la creencia de que le ayudaría a suavizar la voz. Un detalle que subraya la calidad y el prestigio de sus productos desde sus inicios.

Un aspecto positivo a destacar es la accesibilidad del lugar, con una entrada apta para sillas de ruedas, lo que permite que una mayor cantidad de personas puedan disfrutar de esta experiencia cultural y gastronómica. Las fotografías de los visitantes muestran un espacio cuidado, con elementos que evocan el pasado y un ambiente que invita a la reflexión sobre el valor del trabajo artesanal y la transmisión de conocimientos entre generaciones.

Consideraciones para el Visitante: Más Allá de los Bares y Cervecerías Tradicionales

Si bien Licores Bard ofrece una experiencia sumamente enriquecedora, es importante que los potenciales visitantes tengan claras sus características para evitar expectativas erróneas. No se trata de un bar con una amplia carta de tragos de autor o un lugar para disfrutar de la vida nocturna. Tampoco es una cervecería con una variada oferta de cervezas artesanales o industriales. Su propuesta es específica y profundamente arraigada en su identidad de destilería y museo.

Los horarios de atención son un punto clave a considerar. Licores Bard opera con un horario partido de lunes a sábado, abriendo de 11:00 a 13:00 y luego de 17:00 a 19:00. Los domingos, la apertura se reduce a la mañana, de 11:00 a 13:00. Es fundamental tener en cuenta que el establecimiento cierra los domingos por la tarde. Dada la naturaleza de las visitas guiadas, que son personales y dirigidas por Olga, se recomienda encarecidamente realizar una reserva anticipada, especialmente si se planea una visita en días festivos o temporadas de alta afluencia turística. Aunque algunas fuentes indican horarios ligeramente diferentes o cierres los miércoles, la información más detallada y actualizada sugiere el horario partido y el cierre dominical por la tarde.

Para aquellos que buscan un ambiente único para socializar con amigos alrededor de una barra, degustar una amplia variedad de tragos o cervezas, o disfrutar de una comida completa, Licores Bard no se ajustará a esa expectativa. Su foco está en la historia, la producción de sus licores específicos y la cata didáctica. No ofrece servicios de comida ni un espacio para largas veladas. Es, en cambio, un destino ideal para quienes valoran la autenticidad, la historia, los productos elaborados con esmero y la oportunidad de conectar con una tradición familiar centenaria. Es un lugar para aprender, degustar y llevarse un pedazo de la historia entrerriana en cada botella.

En un mundo donde la producción masiva a menudo eclipsa el arte de lo artesanal, Licores Bard se erige como un faro de la tradición. Sus licores de miel de eucaliptus, a menudo difíciles de encontrar en otras regiones, son solo una muestra de la singularidad de sus productos. La promesa de una cuarta generación en camino, sintiendo ya la pasión por la licorería, asegura que este valioso legado seguirá vivo, ofreciendo a futuros visitantes una ventana a la historia y a los sabores de Entre Ríos. Es, sin duda, un punto de interés ineludible para quienes aprecian la cultura gastronómica y el turismo enológico con un profundo sentido de pertenencia y autenticidad.

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