La Vieja Esquina
AtrásUbicado en la Calle 28, número 600, en Mercedes, Provincia de Buenos Aires, se encuentra La Vieja Esquina, un establecimiento que trasciende la simple definición de bar para ofrecer una verdadera inmersión en la historia y la cultura local. Con una sólida calificación de 4.3 sobre 5 estrellas, basada en más de 800 opiniones, este lugar se ha consolidado como un punto de referencia para quienes buscan una experiencia auténtica y diferente en la región.
La Vieja Esquina no es un bar moderno al uso, sino un venerable almacén de ramos generales con más de un siglo de historia. El edificio data de aproximadamente 1850, y si bien sus primeros años (hasta 1890) funcionó como una fábrica de licores, a partir de ese momento y hasta la actualidad, ha mantenido su esencia como almacén y despacho de bebidas. Su ubicación frente a los tribunales de Mercedes le otorgó, en épocas pasadas, un rol particular, siendo un punto de encuentro para abogados y personal de justicia, a tal punto que se lo conocía como el “juzgado 11” por la cantidad de letrados que allí se congregaban.
El ambiente que se respira en La Vieja Esquina es, sin lugar a dudas, uno de sus mayores atractivos. Es un viaje al pasado, un lugar que invita a disfrutar del "Mercedes de antaño". Su decoración histórica y centenaria, con pisos de pinotea que crujen bajo los pies y más de cien fotografías que adornan sus paredes, transporta a los visitantes a otra época. La barra de estaño, importada de Francia y con más de un siglo de antigüedad, es una verdadera joya, y la antigua caja registradora, que aún se utiliza, es considerada la "vedette" del lugar. Colgando del techo, jamones y salames evocan los antiguos almacenes de campo, completando una atmósfera rústica y cargada de encanto.
En cuanto a la oferta gastronómica, La Vieja Esquina es célebre por sus picadas argentinas. Se destacan los productos regionales y artesanales, muchos de ellos elaborados en la propia Mercedes, como el famoso salame quintero, la bondiola, quesos de la zona, matambre y jamón crudo. Los clientes tienen la libertad de armar su picada a medida, eligiendo las porciones que más les apetezcan. Además de las picadas, el menú incluye opciones como empanadas y pizzas, ideales para compartir. Para aquellos que prefieren algo más informal, se ofrecen papas fritas, que pueden pedirse solas, con cheddar, con verdeo o con una combinación de ambos.
La propuesta de bebidas es variada y acorde al espíritu del lugar. El vermut es una de las estrellas, a menudo elogiado por su sabor excepcional. Los amantes de las bebidas tradicionales encontrarán una buena selección de vinos argentinos y, por supuesto, cerveza artesanal y de otras variedades para acompañar las comidas. También se sirven gaseosas, agua saborizada, whisky y champagne.
A pesar de sus muchas virtudes, es importante señalar algunos aspectos que podrían mejorarse. Una crítica recurrente por parte de los visitantes es el estado de los baños, que son descritos como "flojos", "sucios y dejados", y que requerirían una "buena limpieza" para estar a la altura del resto del establecimiento. Otro punto señalado por algunos usuarios es la falta de una carta física detallada. Esto, sumado a la posible inexperiencia de algunos miembros del personal, ha generado cierta incomodidad en ocasiones, ya que los clientes deben preguntar por las opciones disponibles y, al final, la cuenta no siempre se entrega con un detalle de precios.
La variedad de comida, aunque se centra en los clásicos del almacén de ramos generales, es percibida como limitada por algunos, con la ausencia total de postres. Sin embargo, esto puede verse como parte de su identidad de cantina de época, priorizando la calidad de sus fiambres y embutidos locales.
En cuanto a la experiencia en el local, La Vieja Esquina es un lugar espacioso y cuenta con asientos al aire libre, lo que lo convierte en una opción atractiva para quienes desean disfrutar del buen clima. Además, es un espacio accesible para personas con movilidad reducida y permite la presencia de mascotas en sus mesas exteriores, lo que lo hace aún más inclusivo. No obstante, un detalle a tener en cuenta para quienes eligen sentarse afuera es la afluencia de pájaros que, alrededor de las 19:30, se congregan en los árboles cercanos, lo que podría resultar en una experiencia menos placentera por la posible caída de excrementos.
Los horarios de atención de La Vieja Esquina están pensados para el disfrute de la tarde y la noche. Permanece cerrado los lunes. De martes a jueves, abre sus puertas de 18:30 a 24:00. Los viernes y sábados, el horario se extiende, de 18:30 a 04:00 AM, mientras que los sábados también ofrece un horario diurno de 11:00 a 15:00. Los domingos, se puede disfrutar de 11:00 a 24:00. Es importante destacar que, si bien es un lugar tranquilo de lunes a jueves, los viernes y sábados por la noche la afluencia de público es considerable, llegando a ser "difícil entrar" por la gran demanda, lo que habla de su popularidad como salida nocturna y encuentro social.
La Vieja Esquina se erige como un verdadero bar con historia, un punto de referencia para la gastronomía regional de Mercedes. Sus picadas son un emblema y su ambiente, una invitación a la nostalgia y al disfrute de un estilo de vida más pausado. Para aquellos que buscan un lugar con carácter, donde la tradición y los sabores de campo se fusionan en un entorno único, este establecimiento es una parada obligada. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse, permitiendo a sus visitantes desconectarse y sumergirse en la riqueza cultural de la provincia de Buenos Aires. Ofrece una oportunidad para saborear productos locales, disfrutar de un buen vermut o una cerveza artesanal, y vivir una experiencia gastronómica que va más allá de lo culinario, adentrándose en la memoria colectiva de la región. Aunque hay aspectos a mejorar, el encanto de su ambiente rústico y la calidad de sus productos principales lo mantienen como un destino valorado para opciones para cenar y socializar en un bar temático de campo.