La Puerto Rico
AtrásAdentrarse en La Puerto Rico es realizar un viaje en el tiempo, una experiencia que trasciende la simple visita a un establecimiento gastronómico para convertirse en un encuentro con la historia viva de Buenos Aires. Ubicado en Adolfo Alsina 416, en el corazón del barrio de Monserrat, este rincón es mucho más que un bar; es un verdadero bar notable de Buenos Aires, reconocido oficialmente por su inestimable valor cultural y arquitectónico. Fundado en 1887 por Gumersindo Cabedo, un español que, tras vivir en Puerto Rico, desarrolló una particular pasión por el café, el local original se asentó a pocos metros de su ubicación actual en la calle Perú, para luego trasladarse en 1925 a la casa de dos pisos que hoy conocemos. Esta mudanza marcó el inicio de una nueva era, donde el estilo art decó se apoderó de su fachada y marquesina, un diseño que aún hoy cautiva con sus letras alargadas y curvas equilibradas. La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo declaró "Sitio de Interés Cultural" y "Bar Notable" en 1999, consolidando su estatus como un hito porteño.
Al cruzar su puerta de doble hoja, uno se sumerge en una atmósfera de encanto de la vieja escuela. El mobiliario es excepcional, con un amplio salón que alberga alrededor de 70 mesas, cuyas tapas de mosaico granítico negro ostentan el nombre del lugar incrustado en estaño. Las bases de las mesas, las sillas y la boiserie, que alcanza los dos metros de altura, son íntegramente de madera, complementando un patrimonio material que incluye espejos biselados y un piso original con motivos caribeños que rinden homenaje al origen de su nombre. Este cuidado por los detalles, que evoca las clásicas cafeterías de antaño, es lo que muchos describen como mágico y transportador. Tras un período de cierre durante la pandemia, La Puerto Rico reabrió a finales de 2022, con una misión clara: preservar su esencia histórica al tiempo que se adapta a las necesidades contemporáneas, incorporando incluso un escenario en un entrepiso para futuros espectáculos de tango y música, una iniciativa que resuena con el espíritu cultural que siempre ha caracterizado a los bares con historia de la ciudad.
Lo Destacado: Un Festival de Sabores y un Servicio Inigualable
Uno de los puntos más elogiados de La Puerto Rico es, sin duda, la calidad de su oferta gastronómica, que abarca desde los desayunos y meriendas hasta almuerzos económicos y cenas en ambiente clásico. El café, considerado un producto insignia, se percibe desde la calle al abrir la puerta, ofreciendo una experiencia olfativa que anticipa su excelencia. Los clientes resaltan la riqueza de su sabor, una constante en la tradición cafetera de Buenos Aires. Para acompañar, la pastelería artesanal es una verdadera delicia. Las tortas, como la de manzana y la de zanahoria (carrot cake), son descritas como muy frescas y sabrosas. Las medialunas, especialmente las rellenas de jamón y queso, son elogiadas por su abundancia y delicioso relleno, siendo un clásico imperdible.
Más allá de la cafetería, el menú se extiende con una variedad de opciones para cualquier momento del día. Se pueden encontrar sándwiches generosos, como el clásico de jamón crudo y queso acompañado de papas crocantes, o propuestas más elaboradas como el sándwich de vitel toné o el de matambre casero, que buscan posicionarse como nuevas estrellas del lugar. También se ofrecen opciones como la spianatta italiana con rúcula, tomate y alioli, o mortadela con pistacho y mayonesa casera de ajo. Para los almuerzos y cenas, aunque el menú principal es conciso, ofrece platos inspirados en la gastronomía tradicional argentina, incluyendo milanesas de bife de chorizo, pastas y calamares marinados, entre otros. Esta diversidad asegura que, ya sea buscando un bocado rápido o una comida más contundente, los comensales encuentren opciones que satisfagan sus paladares.
El servicio en La Puerto Rico es otro pilar fundamental de su excelente reputación. Los mozos son descritos como impecables, atentos a cada detalle y con un carisma que convierte la visita en un verdadero placer. Nombres como Armando y Serghiño han sido mencionados por su excepcional atención, sus anécdotas y su buena onda, haciendo que los clientes deseen volver solo por el trato recibido. La actitud del personal se extiende a la flexibilidad, como cuando, ante la ausencia de una opción de torta en un combo, ofrecieron una alternativa sin inconvenientes, demostrando un compromiso genuino con la satisfacción del cliente. El personal, impecablemente vestido, contribuye a la atmósfera de respeto y tradición que se respira en el lugar.
La relación calidad-precio es consistentemente destacada. A pesar de su estatus de cafetería emblemática y la calidad de sus productos y servicio, los precios son considerados "súper económicos", ofreciendo una propuesta accesible para todos los públicos. Con un nivel de precios clasificado como 2 (moderado), La Puerto Rico se posiciona como una opción atractiva para disfrutar de una comida o un café sin que el bolsillo se resienta. Además, el establecimiento es conocido por sus tradiciones, como la famosa cremona y el pan dulce que cada Navidad convoca a cientos de personas, o la rosca y las empanadas de vigilia para Pascuas. Para quienes buscan una opción más allá del café, La Puerto Rico también ofrece una selección de vinos y cervezas, brindando una oferta más completa como bar que complementa su faceta de confitería. Incluso, buscando recuperar el clásico vermut porteño, cuentan con una promoción 2x1 en vermut todas las tardes. La accesibilidad es otro punto fuerte, con entrada apta para sillas de ruedas, y opciones de consumo en el lugar, para llevar y recogida en la acera (curbside pickup), aunque no ofrecen servicio de entrega a domicilio.
Aspectos a Considerar: Pequeños Matices en una Experiencia Histórica
Aunque la experiencia general en La Puerto Rico es abrumadoramente positiva, existen algunos puntos que los potenciales clientes podrían querer tener en cuenta. Uno de ellos es la ausencia de servicio de delivery. Si bien se puede disfrutar de sus delicias mediante el servicio de take-out o curbside pickup, aquellos que prefieran recibir sus pedidos en casa deberán buscar otras opciones. Otra consideración es la popularidad del lugar, especialmente durante fechas señaladas. La tradición de su pan dulce en Navidad, por ejemplo, solía generar aglomeraciones de "cientos de personas" en la puerta, un indicio de que, en momentos de alta demanda, el local puede estar concurrido. Esto, si bien habla de su éxito y la calidad de sus productos, podría significar tiempos de espera o un ambiente más bullicioso de lo habitual.
Un detalle menor, mencionado en alguna opinión, fue que la crema del café se fundió rápidamente. Aunque es un incidente aislado y no representativo de la calidad general, es un pequeño matiz que podría mejorarse en la presentación de algunas bebidas. Un aspecto de mayor relevancia histórica es la actual ausencia de la icónica estatua de cera del poeta Enrique Cadícamo, un asiduo cliente que solía estar sentado en una de las mesas. La obra, que formó parte de la estructura de la cafetería hasta su cierre en 2020, lamentablemente no ha regresado tras la reapertura, y su paradero actual es desconocido. Para los amantes de la historia y los detalles que forjan la identidad de un lugar, esta pérdida representa un pequeño vacío en la rica narrativa de La Puerto Rico.
Un Legado Cultural y Gastronómico Inalterable
La Puerto Rico ha sido históricamente un punto de encuentro para importantes personalidades de la cultura y la historia argentina. Por sus mesas pasaron escritores de la talla de Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo y Adolfo Bioy Casares, el poeta Enrique Cadícamo, la actriz Niní Marshall, e incluso el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, hoy conocido como Papa Francisco. Este legado cultural se manifiesta no solo en las anécdotas, sino también en el ambiente que se busca mantener, con planes de espectáculos artísticos que revivan las noches de tango y música. El bar también fue locación para la famosa película "Las cosas del querer" y ha sido mencionado en numerosos tangos, consolidando su lugar en la memoria colectiva de la ciudad.
La Puerto Rico representa una opción sólida para quienes buscan una experiencia auténtica y llena de historia. Su condición de bar notable, su arquitectura Art Decó bien conservada, y la calidez de su personal, crean un ambiente que invita a la relajación y al disfrute. La oferta gastronómica, que va desde un excelente café de especialidad hasta pastelería artesanal y platos tradicionales, satisface una amplia gama de preferencias, todo ello a precios muy competitivos. Aunque la ausencia de delivery y la posibilidad de encontrar el local concurrido son aspectos a considerar, estos no opacan el brillo de un lugar que ha sabido mantener su esencia y su calidad a lo largo de más de un siglo. Para quienes deseen sumergirse en una genuina experiencia porteña y disfrutar de una de las más distinguidas ofertas gastronómicas de Buenos Aires, La Puerto Rico es un destino ineludible entre los lugares para comer en Monserrat.