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Ex Cerveceria Río Segundo

Ex Cerveceria Río Segundo

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Cerrito 1200, X5008IEF Córdoba, Argentina
Licorería Lugar de interés histórico Tienda Tienda de cerveza
5.6 (6 reseñas)

La denominación “Ex Cervecería Río Segundo” en Cerrito 1200, Córdoba, evoca inmediatamente la rica tradición de la industria cervecera en Argentina. Sin embargo, para quienes buscan un vibrante punto de encuentro de bares y cervecerías, con opciones de cerveza artesanal, un ambiente animado o una propuesta de gastronomía para disfrutar de unas pintas, la realidad de este lugar dista mucho de esas expectativas. Es fundamental comprender que este nombre, si bien honra un glorioso pasado, hoy se refiere a un predio con una historia compleja y un presente en plena transformación, que ha sido durante años un reflejo del abandono y ahora se asoma a una posible revitalización.

Un Legado Cervecero de Prestigio Mundial

Para entender la relevancia de “Ex Cervecería Río Segundo”, es imprescindible viajar al pasado. Los registros históricos nos transportan a 1884, cuando Guillermo Colson y Guillermo Robinson, dos emprendedores de origen inglés, fundaron en la ciudad de Río Segundo la “Cervecería Anglo-Argentina”, que más tarde adoptaría el nombre de “Cervecería Río Segundo”. Esta fábrica de cerveza no fue una más en el panorama nacional; se consolidó como una de las primeras industrias cerveceras del país y la segunda más antigua de la provincia de Córdoba.

Lo que realmente catapultó a esta cervecería a la fama internacional fue la excepcional calidad de su producto. Gracias a las virtudes del agua extraída del río Xanaes (también conocido como Río Segundo), un componente esencial en la elaboración de la cerveza, la Cervecería Río Segundo alcanzó un prestigio tal que fue catalogada como una de las tres cervezas de mayor calidad en el mundo. Este reconocimiento no solo la hizo dominar el mercado cordobés durante muchos años, sino que también le permitió expandir su influencia a nivel nacional y proyectarse internacionalmente, exportando sus variedades de cerveza blanca, oscura y negra a países vecinos como Uruguay, Paraguay y Bolivia, e incluso a destinos europeos.

El éxito de la producción cervecera llevó a la empresa a extender sus operaciones. En 1907, la Cervecería Río Segundo inauguró una imponente planta en la ciudad de Córdoba, específicamente en el barrio San Martín, en la dirección que hoy conocemos como Cerrito 1200. Este establecimiento en Córdoba capital se convirtió en un verdadero coloso industrial, llegando a contar con hasta siete pisos de altura y empleando a aproximadamente 1.300 personas, entre trabajadores estables y temporarios. Su impacto en la economía y la sociedad local fue innegable, contribuyendo incluso al desarrollo de infraestructuras en el barrio, como la financiación de la iluminación de la cancha del Club Huracán de Barrio La France.

La historia cervecera de la planta original en Río Segundo culminó en 1935, cuando cesó sus operaciones. Sin embargo, la planta de Córdoba continuó con su actividad por casi otras cuatro décadas. En 1974, la Cervecería Río Segundo fue adquirida por el grupo Bunge y Born, propietarios de la cervecería Bieckert, y aunque la producción bajo este nombre cesó en 1977, el sitio mantuvo su relevancia. Poco después, en 1978, la Cervecería Córdoba absorbió a la Ex Cervecería Río Segundo, y sus instalaciones en Barrio San Martín fueron reconvertidas en depósitos. Este fue el inicio de una nueva etapa, lejos de la efervescencia de la experiencia cervecera que alguna vez ofreció.

El Presente: De Hito Industrial a Depósito Municipal y el Desafío de la Recuperación

Para aquellos que hoy día consultan directorios o mapas en busca de bares y cervecerías, el nombre “Ex Cervecería Río Segundo” puede generar confusión. A pesar de figurar en algunas clasificaciones como “liquor store” o “establishment operacional”, la realidad del predio en Cerrito 1200, Córdoba, ha sido, hasta hace muy poco, radicalmente diferente. Durante años, y según múltiples testimonios de usuarios y reportes periodísticos, el sitio funcionó como el Depósito Municipal N°19 de la policía de tránsito de Córdoba capital. En este espacio se resguardaban vehículos demorados por diversas infracciones, así como automóviles y motocicletas en estado de abandono.

Las reseñas y comentarios sobre el lugar pintan un panorama desolador. Con una calificación promedio de 2.8 sobre 5 estrellas, y basándose en un número limitado de opiniones, el sentir general reflejaba un predio “completamente abandonado, sin ningún tipo de mantenimiento ni seguridad”. Los vecinos de la zona expresaron su preocupación por la “muchísima inseguridad” y la necesidad de mayor presencia policial, aludiendo a robos de autopartes y a incendios de origen sospechoso. Este abandono no solo afectaba la estética del barrio, sino que también generaba problemas ambientales y de salubridad, con reportes de ratas y la contaminación derivada de los vehículos estacionados, sumado a la falta de mantenimiento de las veredas circundantes.

La imagen actual, capturada en las fotografías disponibles, muestra una infraestructura en deterioro, lejos de la majestuosidad de la antigua fábrica de cerveza. Las estructuras, que en su momento representaron un orgullo de la ingeniería industrial cervecera, ahora se presentaban como un vestigio del pasado, un patrimonio industrial sin un propósito claro. Esta situación generó un contraste doloroso entre el glorioso legado cervecero del lugar y su triste realidad como un espacio descuidado y problemático para la comunidad.

Una Mirada al Futuro: Esperanza de Transformación

Sin embargo, el destino de la Ex Cervecería Río Segundo ha tomado un giro reciente y significativo. En un desarrollo que marca un antes y un después para el predio, la Municipalidad de Córdoba, el 25 de febrero de 2025 (según la información disponible), restituyó el inmueble a sus propietarios. Este acto se concretó tras un proceso de compactación de los vehículos secuestrados, que incluyó 524 automóviles y 98 motocicletas abandonadas, logrando reciclar 600.000 kilogramos de chatarra sin costo alguno para el municipio. Adicionalmente, se llevó a cabo una importante labor de desmalezado y limpieza en las siete hectáreas que abarca el espacio, respondiendo a un compromiso del intendente de liberar y recuperar el área de los problemas de vandalismo e inseguridad que sufría.

Este cambio abre la puerta a nuevas posibilidades para el predio. Ya existen proyectos e iniciativas que buscan darle una nueva vida a este histórico lugar. Por ejemplo, se ha presentado un proyecto de urbanización ante el Consejo Deliberante de la ciudad, impulsado por el Centro Vecinal de Barrio San Martín, con el objetivo de lograr la recuperación e integración urbana del sector. La visión es generar nuevos espacios públicos de calidad que revaloricen la historia y la identidad del barrio.

Asimismo, una tesis de arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba ha propuesto una idea innovadora: transformar la Ex Cervecería Río Segundo en un mercado agroecológico. Este ambicioso proyecto no solo busca ocupar un vacío urbano estratégico entre los barrios San Martín y Alta Córdoba, sino también generar una activación económica, social, cultural y ambiental, con talleres educativos y espacios públicos para los vecinos, derribando las barreras entre comunidades. La idea es que este espacio se convierta en un modelo replicable para una red de mercados agroecológicos en la ciudad, impulsando la cultura local y la sustentabilidad.

para el Potencial Visitante

Entonces, ¿qué significa todo esto para alguien que busca un lugar para disfrutar de una buena cerveza? Por el momento, la Ex Cervecería Río Segundo en Cerrito 1200 no es un destino para encontrar bares y cervecerías en funcionamiento, ni para deleitarse con cerveza artesanal o tragos. Los días en que ofrecía una auténtica experiencia cervecera, con una variedad de cervezas de renombre mundial y un vibrante ambiente cervecero, quedaron en un pasado lejano.

Lo que sí representa es un fascinante testimonio de la historia cervecera argentina, un patrimonio industrial en transición. Si bien su rating de 2.8 y las antiguas descripciones de abandono reflejan una realidad superada, la promesa de una futura transformación lo convierte en un punto de interés por su potencial. Mientras los proyectos de recuperación y urbanización toman forma, el sitio podría eventualmente ofrecer una nueva identidad, quizás como un espacio cultural, comercial o incluso un renovado punto de encuentro, pero por ahora, no es el destino para quienes buscan la inmediatez de una cervecería activa. Su valor actual reside en su pasado monumental y en la esperanza de una futura reinvención que honre su rica herencia.

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