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El perro de Lombardo

El perro de Lombardo

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Arístides Villanueva 537, M5500EPA Mendoza, Argentina
Bar Licorería Tienda Tienda de vinos
8.6 (381 reseñas)

El Perro de Lombardo se presenta como una opción de comida al paso con una impronta de autor en la concurrida calle Arístides Villanueva. Su propuesta se centra en una cocina callejera de calidad, con un concepto que, según sus propietarios, busca maridar vinos de baja intervención con platos originales en un ambiente decididamente informal y con precios accesibles. Es parte del Grupo Alfoz, que también maneja el vecino El Mercadito, con el que comparte una filosofía de cocina fresca y un espacio que a menudo se percibe como fusionado.

Una Carta Sabrosa pero Concisa

El menú, aunque descrito por los comensales como acotado, recibe constantes elogios por su calidad y sabor. Las estrellas de la carta parecen ser los sándwiches, con menciones especiales para el de cordero, calificado como "exquisito", y la hamburguesa americana, descrita como contundente. Los lomitos también figuran entre los favoritos, destacándose por su originalidad y sabor. La propuesta no se limita a las carnes, ya que las opciones para vegetarianos son un punto fuerte; platos como el falafel, la hamburguesa de calabaza, chía y lino, y los buñuelos de verdura son muy bien recibidos, llevando a algunos clientes a desear una mayor variedad en esta sección. Complementan la oferta tapas y entrantes como el escabeche de hongos y una fainá muy elogiada.

Bebidas y un Happy Hour Extendido

Siendo uno de los Bares y Cervecerías de la zona, la oferta de bebidas es un pilar fundamental. El local se destaca por su larguísimo happy hour de cerveza y tragos, que se extiende desde el mediodía hasta las 21:00 o 22:00 horas, un atractivo innegable para quienes buscan un lugar para relajarse después del trabajo o durante el fin de semana. Además de la cerveza artesanal, El Perro de Lombardo pone un énfasis especial en los vinos, presumiendo de tener un amplio catálogo de etiquetas biodinámicas y orgánicas, lo que le da un toque distintivo frente a otras propuestas de la Arístides.

La Experiencia: Entre lo Callejero y lo Gourmet

El concepto del lugar es claro: comer en la vereda. El espacio físico es limitado y el asiento principal se encuentra al aire libre. Esto ofrece una atmósfera vibrante y perfecta para los días de buen clima, permitiendo observar el movimiento de una de las calles más activas de Mendoza. Sin embargo, esta misma característica se convierte en su principal debilidad, ya que la experiencia depende completamente de las condiciones meteorológicas. Para quienes buscan la comodidad de un salón interior, esta no es la opción adecuada.

Un detalle que suma puntos a la experiencia gastronómica es la bandeja de condimentos que acompaña los platos. Los clientes valoran positivamente la variedad de salsas caseras, que incluyen desde picantes y agridulces hasta mostaza en grano y barbacoa, permitiendo personalizar cada bocado. El sistema de pedido es de autoservicio: se ordena y paga en la caja, y luego el pedido es llevado a la mesa, un método que agiliza el servicio, pensado para una comida rápida y sin complicaciones.

Aspectos a Mejorar

A pesar de las numerosas críticas positivas, existen puntos de fricción que algunos clientes han señalado. La atención al cliente parece ser inconsistente; mientras algunos comensales describen al personal como amable y de "buena onda", otros han tenido experiencias negativas, mencionando específicamente la "mala onda" de la persona en la caja. Esta disparidad sugiere una variabilidad en la calidad del servicio.

Otro punto de preocupación, mencionado en una reseña, es una posible falta de cuidado con los condimentos. Se ha observado que los aderezos, al ser compartidos y estar dispuestos en las mesas exteriores, podrían quedar expuestos al sol durante el día, lo que plantea dudas sobre su correcta conservación y frescura. Este es un detalle importante a considerar tanto para la gestión del local como para la tranquilidad de los clientes.

Final

El Perro de Lombardo es una propuesta sólida para quienes buscan comer en Mendoza de una manera informal pero con platos bien elaborados y sabrosos. Es un lugar ideal para disfrutar de una pinta de cerveza fría durante su extenso happy hour, acompañada de un sándwich gourmet. Su fortaleza radica en la calidad de su comida y en su ambiente callejero y descontracturado. No obstante, los potenciales clientes deben tener en cuenta que el espacio es al aire libre y, por lo tanto, sujeto al clima, y que la experiencia con el servicio puede variar. Es una parada recomendada en los bares en la Arístides, siempre que se vaya con la disposición de disfrutar de una comida al paso con un toque de originalidad.

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