Club Plus Ultra
AtrásUbicado en la tranquilidad de la Zona Rural de Sarasa, en el partido de Colón, Buenos Aires, se encuentra una joya histórica que ha sabido reinventarse para ofrecer una experiencia gastronómica y cultural auténtica: el Club Plus Ultra. Este establecimiento no es simplemente un lugar para comer; es un testimonio viviente de la historia de los pueblos bonaerenses y un punto de encuentro que rescata las tradiciones más arraigadas de la región. Al adentrarse en este espacio, el visitante se encuentra con una atmósfera que combina la nostalgia de los viejos almacenes de ramos generales con la calidez de la atención personalizada, característica fundamental de los bares y cervecerías que logran perdurar en el tiempo gracias a su identidad única.
La historia del Club Plus Ultra se remonta a 1925, bautizado en honor al hidroavión español que cruzó el Atlántico ese mismo año. Durante décadas, funcionó como el corazón social de Sarasa, un pueblo que, como muchos otros, sufrió el éxodo rural pero que hoy resiste gracias al esfuerzo de sus habitantes. En la actualidad, bajo la gestión de Fernando Cura, el lugar ha sido restaurado no solo ediliciamente, sino en su espíritu. Cura, un productor porcino local, rescató el edificio de convertirse en un depósito y le devolvió su función social, transformándolo en uno de los bares con historia más interesantes para visitar en la provincia. La propuesta es clara: ofrecer productos de elaboración propia en un entorno que invita a la desconexión total del ritmo urbano.
Gastronomía: El arte de la picada y el vermut
El punto fuerte indiscutible del Club Plus Ultra es su oferta gastronómica, centrada en la calidad de la materia prima. A diferencia de muchos bares y restaurantes que apuestan por cartas extensas y complejas, aquí la simplicidad y la excelencia son la norma. La estrella de la casa es la picada. Los fiambres, quesos y embutidos servidos son, en gran parte, de producción propia o local. Fernando Cura, aprovechando su faceta de criador, ofrece bondiola, jamón crudo, salames y otros chacinados que destacan por un sabor auténtico, difícil de encontrar en las grandes cadenas de bares y cervecerías de la ciudad. Los comensales suelen resaltar la terminación estilo ibérico de los fiambres, lo que denota un conocimiento profundo en el proceso de curado.
Acompañando a los salados, el lugar se ha posicionado firmemente en el mapa del turismo gastronómico gracias a su vínculo con el aperitivo. Sarasa ha sido autoproclamada como la Capital Nacional del Vermut, y el Club Plus Ultra honra este título. Es común encontrar eventos o simplemente disfrutar de un buen vermut preparado con dedicación, a menudo con la influencia de Matías Jurisich, referente en la materia y familiar del propietario. Para aquellos que buscan dónde tomar algo con personalidad, este sitio ofrece una alternativa robusta a las clásicas cervecerías artesanales, poniendo el foco en bebidas que invitan a la charla pausada y al disfrute del momento.
El cierre dulce de la experiencia no se queda atrás. Las reseñas y comentarios de los visitantes hacen hincapié en los postres caseros, especialmente en las tortas elaboradas con harina de nuez pecán, un ingrediente que aporta una textura y sabor distintivos. Esta atención al detalle en cada paso del menú, desde la entrada hasta el postre, eleva la percepción del lugar por encima de un simple bar de pueblo, posicionándolo como un destino culinario en sí mismo.
Ambiente y Actividades
El entorno del Club Plus Ultra es otro de sus grandes atractivos. El edificio conserva la arquitectura típica de principios del siglo XX, con techos altos y espacios amplios que respiran historia. No es raro que los visitantes se sientan "como en casa", una frase recurrente entre quienes han pasado por allí. La preservación de elementos originales y la decoración rústica crean un ambiente acogedor que se diferencia notablemente de los bares modernos o temáticos que abundan en las zonas urbanas. Aquí, la temática es la realidad misma del campo argentino.
Además de la comida y la bebida, el club mantiene vivas actividades sociales y deportivas. Cuenta con una cancha de paleta, deporte tradicional en los clubes sociales de la provincia, lo que permite a los visitantes presenciar o participar de un "partidito" antes o después del almuerzo. Esta integración de deporte, gastronomía y vida social es lo que define a los verdaderos bares de pueblo, donde el establecimiento funciona como una extensión del hogar de los vecinos y un refugio para los forasteros.
Lo Bueno y Lo Malo: Un Análisis Objetivo
Para el potencial cliente, es fundamental conocer tanto las virtudes como las limitaciones del lugar para gestionar las expectativas adecuadamente. A continuación, desglosamos los puntos fuertes y aquellos aspectos que podrían considerarse inconvenientes dependiendo del tipo de visitante.
Puntos Fuertes
- Calidad del Producto: La elaboración propia de los fiambres y embutidos garantiza una frescura y sabor superiores. Es un sitio ideal para los amantes de las picadas tradicionales.
- Atención Personalizada: Al ser atendido por sus propios dueños, el servicio tiene una calidez humana que suele perderse en establecimientos más grandes.
- Ambiente Auténtico: La experiencia de comer en un edificio histórico recuperado, rodeado de naturaleza y tranquilidad, es un valor agregado incalculable para quienes buscan escapar del ruido.
- Propuesta Cultural: La conexión con la cultura del vermut y la preservación de tradiciones locales otorgan al lugar una identidad fuerte.
Aspectos a Considerar
- Acceso y Ubicación: Al estar situado en una Zona Rural, el acceso incluye tramos de camino de tierra (aproximadamente 10 km desde la ruta). Esto puede ser un desafío en días de lluvia intensa, donde el barro podría dificultar la llegada para vehículos bajos. Es vital consultar el estado del camino antes de ir.
- Oferta Limitada: Si bien la picada es excelente, el menú no suele ser extenso. Quienes busquen platos elaborados de cocina internacional o una amplia variedad de opciones vegetarianas/veganas podrían encontrar la oferta algo restrictiva. La propuesta es específica: fiambres, quesos, carnes y postres caseros.
- Horarios y Reservas: Al tratarse de un emprendimiento familiar en una zona alejada, no funciona con el horario continuo de los bares y cafeterías de ciudad. Es imprescindible contactar previamente para reservar o confirmar apertura, ya que muchas veces trabajan con eventos o grupos organizados.
El Club Plus Ultra en Sarasa representa una resistencia cultural y gastronómica. Es un destino obligado para quienes valoran la autenticidad sobre el lujo artificial. No se trata simplemente de salir a comer, sino de viajar en el tiempo y conectar con las raíces de la provincia de Buenos Aires. Si bien el viaje requiere cierta planificación, especialmente por el acceso y la necesidad de reserva, la recompensa es una tarde de sabores genuinos, hospitalidad sincera y la paz que solo el horizonte rural puede ofrecer. En un mercado saturado de propuestas estandarizadas, este club se destaca como uno de esos lugares para comer que justifican cada kilómetro recorrido.