Burton on Trent
AtrásEn el panorama gastronómico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el nombre de Burton on Trent resuena como un recuerdo de lo que fue un destacado establecimiento en el barrio de Belgrano. Ubicado estratégicamente en Echeverría 2589, este espacio, que alguna vez fue un vibrante punto de encuentro, se encuentra lamentablemente y de forma permanente cerrado. Sin embargo, su legado, reflejado en una sólida calificación promedio de 4.4 estrellas sobre 5, basada en 1178 valoraciones de usuarios, ofrece una retrospectiva valiosa sobre su propuesta y el impacto que tuvo en su comunidad.
Burton on Trent se concibió como un gastropub con una clara vocación por la cerveza artesanal. Sus fundadores, Iván Reichart, Juan Cougnet y Rafael Osman, inspirados por la mítica ciudad inglesa de Burton-on-Trent, cuna de las mejores Pale Ales, plasmaron su pasión en un proyecto que trascendió un simple hobby. Su objetivo era rendir tributo a esa tradición cervecera, ofreciendo una experiencia cervecera diversa y de calidad. Esta visión se materializó en una impresionante selección de 22 canillas de cerveza artesanal, provenientes de distintas fábricas de todo el país. La variedad era uno de sus pilares fundamentales, abarcando desde suaves rubias hasta intensas negras ahumadas, pasando por rojas cítricas, múltiples estilos de IPA, opciones con arándanos de Neuquén, cervezas dulzonas con miel, añejadas en barricas de Bourbon y hasta negras nitrogenadas. Además, pensaban en todos los paladares, incluyendo alternativas para celíacos como una deliciosa sidra artesanal mendocina y algunas cervezas en porrón. Esta amplitud en su variedad de cervezas lo posicionaba como un destino ineludible para los verdaderos conocedores y entusiastas de las cervecerías artesanales.
Más allá de la bebida, la oferta gastronómica de Burton on Trent complementaba su propuesta líquida. El menú, con un nivel de precios moderado, intentaba satisfacer gustos variados. Entre los platos más elogiados, las empanadas y el jugo de pomelo se destacaban, recibiendo consistentemente altas calificaciones de los comensales. La pizza también era un acierto, descrita como "muy rica" por quienes la probaron. Las hamburguesas gourmet, un clásico de los bares y cervecerías, eran parte fundamental de la carta. Sin embargo, las opiniones sobre ellas eran más variadas. Mientras algunos las consideraban "muy buenas" y "excelentes", otros señalaban inconsistencias, mencionando hamburguesas "medio secas", "poco cocidas" o con panes que incorporaban un toque dulce ("almíbar encima") que no siempre era del agrado de todos. A pesar de estas observaciones, el personal se mostró receptivo al feedback, un punto a favor que pocos lugares logran mantener. Otros ítems como los wraps de pollo con papas fritas, los nachos y las quesadillas completaban una cocina de bar pensada para acompañar la bebida. Un aspecto valorado por muchos era la abundancia de las porciones, lo que aseguraba una comida satisfactoria y con buena relación calidad-precio.
El ambiente relajado era otro de los grandes atractivos de Burton on Trent. El lugar estaba diseñado para fomentar la interacción y el disfrute. Su terraza al aire libre era, sin duda, una de las joyas del establecimiento. Equipada con calefacción, permitía disfrutar del aire libre incluso en noches frescas, y era el escenario frecuente de música en vivo, lo que añadía una atmósfera festiva y distintiva a las salidas en Belgrano. Las fotografías del lugar sugerían un diseño acogedor y funcional, con espacios pensados para el encuentro. Era un sitio que invitaba a quedarse, a compartir y a disfrutar de momentos agradables, lo que lo convirtió en un referente de la vida nocturna del barrio.
No obstante, la experiencia en Burton on Trent no estaba exenta de aspectos que generaron críticas entre sus visitantes. La atención al cliente fue, quizás, el punto más inconsistente. Si bien algunos usuarios elogiaron la amabilidad del personal de la barra y la buena predisposición para armar mesas grandes en eventos especiales, la atención en mesa recibió observaciones menos favorables. Hubo reportes de demoras considerables en la entrega de la comida, e incluso de platos que llegaban a la mesa con una diferencia de tiempo significativa entre comensales, lo que rompía la sincronía de la experiencia compartida. Algunos clientes experimentaron confusión con las cuentas, recibiendo la de otras mesas, o sintieron una presión excesiva por parte del personal para retirar vasos y platos, incluso cuando aún quedaban consumiciones en la mesa, generando una sensación de incomodidad y de ser "observados". Esta variabilidad en el servicio podía empañar lo que de otra manera era una propuesta muy atractiva. Otro detalle que algunos visitantes encontraron mejorable fue la comodidad del mobiliario, describiendo las sillas típicas de cervecería como "incómodas", un factor a considerar para quienes buscaban prolongar su estancia.
A pesar de estas áreas de oportunidad en el servicio y la consistencia de algunos platos, la calificación general de Burton on Trent indicaba que, para muchos, los puntos fuertes superaban las debilidades. La calidad de sus tragos de autor, como la caipi y la limonada preparada con "arte" por el personal de barra, junto con la posibilidad de disfrutar un buen Fernet con cola, complementaba a la perfección su oferta cervecera. La combinación de una amplia selección de cerveza artesanal, una gastronomía de bar con puntos altos, y un ambiente musical en una amplia terraza lo convirtió en un lugar con carácter propio.
La clausura de Burton on Trent representa la pérdida de un espacio que, con sus virtudes y defectos, logró consolidarse como un referente dentro de las salidas en Belgrano. Su visión de traer la cultura de las Pale Ales a Buenos Aires, su compromiso con la cerveza artesanal nacional y su apuesta por un ambiente distendido con música en vivo dejaron una huella. Para aquellos que buscan recordar o conocer la historia de los bares y cervecerías que marcaron una época en la ciudad, Burton on Trent permanece como un ejemplo de una propuesta ambiciosa que, a pesar de sus desafíos operativos, fue apreciada por un gran número de clientes.