Buena Birra Social Club – Colegiales
AtrásEn el dinámico panorama de la cervecería artesanal porteña, pocos nombres resonaron con tanta singularidad como Buena Birra Social Club - Colegiales. Ubicado en Zapiola 1353, en el corazón del barrio de Colegiales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, este establecimiento se consolidó como un punto de encuentro distintivo para los amantes de la buena cerveza y la gastronomía de bar. Sin embargo, es fundamental señalar desde el inicio que, a la fecha, Buena Birra Social Club - Colegiales se encuentra permanentemente cerrado, dejando atrás un legado de experiencias y sabores que marcaron una época en la cultura cervecera local.
Desde sus inicios, Buena Birra Social Club se autodefinió como un brewpub, una característica que lo distinguía al elaborar su propia cerveza en el mismo lugar donde se servía. La historia de este emprendimiento está ligada a la pasión de sus fundadores, los hermanos Eugenia y Ariel Golia. Ariel, conocido afectuosamente como "Toti", no era un cervecero cualquiera; su reputación lo precedía como bicampeón en un concurso nacional de cerveza artesanal, un detalle que ya anticipaba la calidad y el compromiso detrás de cada pinta. Este reconocimiento inicial sentó las bases para lo que se convertiría en un referente para quienes buscaban una buena birra en un ambiente relajado y auténtico.
El establecimiento se alojaba en un peculiar edificio que, a primera vista, podía confundirse con una casa más del barrio, un "ex chalet" que le otorgaba un encanto particular y hogareño. Una vez dentro, la atmósfera revelaba su identidad: una microcervecería acogedora de estilo desenfadado, con una iluminación tenue que invitaba a la conversación y al disfrute. La decoración, cuidadosamente pensada, incorporaba elementos de la cultura cervecera, con botellas y carteles que adornaban las paredes, incluyendo una original "Tabla Periódica de la Cerveza" que sin duda capturaba la atención de los más entendidos. Pero uno de los mayores atractivos, especialmente en las noches cálidas, era su "patio con verde y aire fresco" en el fondo, un espacio idílico para distenderse y compartir entre amigos. El ambiente general era descrito como muy relajado y tranquilo, ideal para ir con amigos o en pareja, con música alternativa suave que complementaba la experiencia.
La oferta cervecera de Buena Birra Social Club era, como su nombre lo indicaba, el eje central de su propuesta. Detrás de la barra, seis canillas intrigantes y una pizarra detallaban las cervezas tiradas disponibles, que rotaban continuamente. Si bien ofrecían sus propias creaciones, también contaban con canillas invitadas, ampliando así la variedad de cervezas para sus clientes. Los visitantes pudieron disfrutar de estilos variados, desde una suave y fresca "Welcome to Helles", ideal para el verano, hasta opciones más robustas como la Belgian y la Irish, elogiadas por su "excelente sabor y consistencia". Un aspecto notable que destacaban algunos conocedores era la inclinación del bar por "experimentar con los estilos", yendo más allá de las clásicas Honey, IPA o Golden para aventurarse con propuestas como las Sour o una Light Lager de muy buen aroma y "muy tomable", una cualidad apreciada por muchos. Esta búsqueda de innovación y la posibilidad de ver la fábrica de cerveza "al lado de donde se sirven las cervezas" era un punto distintivo y valorado por quienes visitaban el lugar. Sin embargo, no todas las opiniones sobre la cerveza eran uniformemente positivas; algunos clientes percibieron las cervezas, incluso las más fuertes, como "suaves" debido a que eran nitrogenadas, lo que podría haber generado una experiencia diferente a la esperada por quienes preferían cervezas más intensas en sabor y cuerpo.
En cuanto a la gastronomía de bar, Buena Birra Social Club complementaba su vasta oferta de pintas artesanales con una selección de "raciones" y platos que buscaban maridar a la perfección con la cerveza. El menú incluía bruschetas, tacos, hamburguesas, pizzas y diversas picadas. Las reseñas destacaban "porciones generosas" y "precios muy buenos". Entre los platos más elogiados se encontraba la "pizza de hongos", calificada como "excelente". La "hamburguesa bacon" era otro punto fuerte, con un "gusto ahumado" y acompañada de "papas fritas de verdad", lo que denotaba el uso de "ingredientes de primera calidad".
Además, el bar demostraba una apertura hacia dietas específicas, ofreciendo "varias opciones veganas" como pizza, empanadas y sándwiches, y su "picada veg" fue bien recibida por quienes la probaron, prometiendo futuras visitas para explorar más. No obstante, la experiencia culinaria no siempre fue impecable. Algunas críticas señalaban que, en ocasiones, la comida no llegaba "muy caliente". Un comentario más antiguo lamentaba que el "jamón no tenía gusto a nada" y el "humus tenía sabor a cartón" en una picada, y que los postres hechos con cerveza podían tardar hasta 40 minutos en prepararse, lo cual era un inconveniente para algunos clientes. También se ofrecía sidra de pera y algunos tragos para quienes preferían alternativas a la cerveza.
La experiencia del cliente en Buena Birra Social Club era generalmente positiva, con un personal "muy atento" que contribuía a un ambiente agradable. Era un lugar que gozaba de un "happy hour" incluso los domingos, lo que lo hacía aún más atractivo. Con una calificación promedio de 4.3 estrellas de casi 3800 usuarios, la satisfacción general era alta. El bar también ofrecía servicios de "delivery", "takeout" y la posibilidad de "reservar", adaptándose a diferentes necesidades. Además, contaba con una "entrada accesible para sillas de ruedas", un detalle importante en términos de inclusión. Sin embargo, un punto de fricción mencionado en el pasado fue la condición de aceptar tarjetas de crédito solo si el monto superaba los 300 pesos argentinos (una cifra que, con el paso del tiempo y la inflación, carece de la misma relevancia pero que refleja una política de pago que pudo generar limitaciones en su momento).
Buena Birra Social Club - Colegiales fue, sin lugar a dudas, un actor relevante en la efervescente escena de bares de cerveza artesanal de Buenos Aires. Su propuesta, que combinaba una cuidadosa selección de cervezas artesanales con una gastronomía de bar de calidad y un ambiente distendido, lo convirtió en un favorito del barrio y más allá. Fue incluso destacado en un tour de cervecerías por Colegiales como uno de los tres mejores bares de cerveza artesanal de la zona en 2018. La visión de sus creadores de ofrecer no solo cerveza, sino una experiencia social completa, se materializó en un espacio que muchos extrañarán.
A pesar de su éxito y la fidelidad de sus clientes, las puertas de Buena Birra Social Club - Colegiales en Zapiola 1353 ya no abren. Su cierre permanente marca el fin de un capítulo para este particular club de la birra, dejando un vacío en la oferta de bares y cervecerías de Colegiales. No obstante, su paso por la escena gastronómica y cervecera de Buenos Aires no fue en vano; contribuyó a cimentar el gusto por la cerveza de calidad y a demostrar que un bar de cerveza artesanal podía ser mucho más que solo un lugar para tomar una pinta, sino un verdadero centro social y cultural.