Boliche de Bessonart
AtrásEl Boliche de Bessonart, un establecimiento que se erige con más de dos siglos de historia en Zapiola 151, San Antonio de Areco, se presenta como un verdadero viaje al pasado para quienes buscan una experiencia auténtica y arraigada en la tradición. Este lugar, que alguna vez funcionó como un almacén de ramos generales y un epicentro de la vida social arequera, conserva un encanto innegable que lo ha convertido en un punto de referencia cultural y gastronómico. Con una notable calificación promedio de 4.6 sobre 5 estrellas, basada en más de dos mil valoraciones de usuarios, este bar tradicional demuestra un alto nivel de satisfacción entre sus visitantes.
Desde el momento en que uno se acerca a su fachada, se percibe la riqueza de su legado. Sus paredes, con un revoque de época y un techo original, muestran una inclinación particular que le ha valido comparaciones con la Torre de Pisa, un detalle arquitectónico que subraya su antigüedad y singularidad. Este edificio no es solo una estructura, sino un testigo viviente del tiempo, albergando en su interior estanterías con botellas que parecen contar historias de antaño y heladeras de madera que, sorprendentemente, siguen en funcionamiento. Es un ambiente que transporta a sus comensales a una pulpería auténtica, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido, invitando a la reflexión y al disfrute de un ritmo de vida más pausado.
La significación cultural del Boliche de Bessonart va más allá de su estética. Históricamente, fue un punto de encuentro para paisanos y gente de campo que llegaban al pueblo para sus diligencias diarias. Incluso se menciona que Don Segundo Ramírez, el célebre gaucho inmortalizado en la novela de Ricardo Güiraldes, era un asiduo visitante de esta esquina. Este vínculo con la literatura y la figura del gaucho arequero lo posiciona como un verdadero punto de encuentro cultural, donde la tradición se respira en cada rincón. Durante los días de desfile, no es raro ver a gauchos llegar a caballo para tomar una copa, manteniendo viva una estampa de otros tiempos.
En cuanto a su propuesta gastronómica, el Boliche de Bessonart se destaca por ofrecer sabores de campo genuinos y abundantes. Las picadas argentinas son, sin duda, una de las estrellas de la carta. Los visitantes elogian su calidad, destacando que son “súper ricas y frescas”, con una generosa selección de quesos de campo, salames, bondiola, mortadela, jamón crudo y cocido, y aceitunas. Un detalle apreciado por varios comensales es la advertencia por parte del personal sobre el tamaño de las picadas, indicando que una opción para dos personas puede ser sorprendentemente abundante, un gesto que subraya la honestidad y el valor que se ofrece.
Las empanadas caseras también reciben grandes elogios. Las de cordero, preparadas “cortadas a cuchillo”, son descritas como un verdadero deleite, una “explosión de sabor”. Complementando la oferta, también se encuentran opciones de carne y pollo, y las empanadas de Roquefort han sido señaladas como excelentes. Para cerrar la experiencia culinaria, el postre de queso y dulce es calificado de “gigante”, y el zapallo en almíbar se presenta como una elección obligada para aquellos que buscan un toque dulce tradicional. Por las tardes, el boliche también se adapta a otro tipo de público, ofreciendo mate cocido acompañado de pastelitos o alfajores de la chocolatería local La Olla de Cobre, una opción perfecta para una merienda con encanto.
La selección de bebidas es igualmente fiel a la tradición. Aquí se pueden encontrar clásicos como ginebra, caña, vino de damajuana y cerveza de litro, rememorando las costumbres de principios de siglo. Sin embargo, hay una bebida que se ha convertido en una verdadera marca registrada del lugar: el Fernet con Pepsi. El propietario, Augusto Bessonart, cuenta que la forma particular en que se prepara y se sirve este trago, mezclando el Fernet Branca con Pepsi de una manera específica, es una tradición familiar que su abuelo ya practicaba. Es una curiosidad que incluso sorprende a los cordobeses, conocidos por su exigencia con esta bebida, quienes terminan aceptando y disfrutando la singular propuesta del boliche. Además de estas opciones, se sirven otros tragos clásicos y, para los amantes de la cerveza, aunque no se especifica si es cerveza artesanal o cerveza tirada, el lugar sí ofrece este tipo de bebida. Los clientes también pueden disfrutar de un buen vermut, especialmente recomendado para acompañar las picadas.
El ambiente general en el Boliche de Bessonart es descrito como tranquilo y acogedor, con una atmósfera genial que invita a la relajación. El establecimiento cuenta con un espacio interior lleno de historia y, para aquellos que prefieren el aire libre, dispone de un patio trasero y mesas sobre una de las calles, brindando diferentes opciones para disfrutar. Esta versatilidad lo hace apto para una salida familiar, un encuentro con amigos o simplemente para aquellos turistas que desean sumergirse en la experiencia arequera auténtica. La atención, en general, es percibida como amable y rápida por la mayoría de los clientes, destacando la calidez y hospitalidad sincera de Augusto y su hermana, quienes atienden el lugar.
Aspectos a Considerar para su Visita
A pesar de la abrumadora mayoría de comentarios positivos, es importante ofrecer una visión equilibrada para potenciales clientes. Algunas reseñas señalan que, en ocasiones, la atención del personal puede percibirse con “pocas ganas” o incluso “desordenada y lenta”. Si bien esto podría atribuirse a momentos de cansancio o a la alta demanda, es un punto a tener en cuenta, especialmente si se visita en horas pico o fines de semana. De hecho, varios clientes recomiendan “ir con tiempo, sobre todo los fines de semana, para conseguir lugar”, lo que sugiere que el éxito del boliche puede llevar a esperas.
En cuanto a la oferta gastronómica, aunque las picadas y empanadas son muy elogiadas, un comentario crítico mencionó que “la comida es pobre” y específicamente hizo referencia a las papas fritas, sugiriendo que son de las que se compran en autoservicios, y lamentó la ausencia de pan casero. Otro punto de mejora señalado por este mismo cliente es la falta de cerveza de tirador, lo que podría ser una oportunidad para el negocio de ampliar su oferta de degustación de cervezas y satisfacer a un público más diverso.
El horario de funcionamiento es otro factor a considerar: el Boliche de Bessonart cierra los lunes y martes, abriendo de miércoles a viernes de 17:00 a 2:00, y los sábados y domingos con un horario extendido de 11:00 a 2:00. Es esencial verificar estos horarios antes de planificar una visita, especialmente si se busca un after office a principios de semana. Ofrecen servicio de cena en el lugar y también la opción de comida para llevar.
El Boliche de Bessonart no es simplemente un restaurante histórico o un bar con encanto; es una institución que encapsula la esencia de San Antonio de Areco. Su propuesta se centra en la autenticidad, la historia y la gastronomía criolla tradicional. Si bien hay pequeñas áreas de oportunidad en la consistencia del servicio o la variedad de algunas ofertas, la experiencia general es altamente valorada por la inmensa mayoría de sus visitantes. Es un lugar donde se puede disfrutar de bocadillos tradicionales, tragos de autor como su particular Fernet con Pepsi, y sumergirse en un ambiente folclórico inigualable. Para aquellos que buscan una salida nocturna diferente, o una tarde tranquila degustando opciones para picar en un entorno verdaderamente único, el Boliche de Bessonart ofrece una inmersión profunda en las raíces culturales de Argentina.