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Barranco de los Huillines

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Puerto Blest, Río Negro, Argentina
Restaurante
7.2 (140 reseñas)

Ubicado en un enclave natural de difícil acceso y belleza sobrecogedora, el restaurante Barranco de los Huillines no es un establecimiento al que uno llega por casualidad. Funciona como el principal, y a menudo único, punto de servicio gastronómico para los cientos de turistas que realizan la emblemática excursión lacustre a Puerto Blesto desde Bariloche. Esta condición de ser un refugio casi obligatorio en medio de la Selva Valdiviana define por completo la experiencia, presentando una dualidad que todo visitante potencial debe conocer: la de un lugar con un encanto innegable pero con inconsistencias notables.

El Ambiente: Un Refugio Acogedor en la Patagonia

El principal punto a favor de Barranco de los Huillines es, sin duda, su entorno. El local, construido en madera y con amplios salones, evoca la atmósfera de un refugio de montaña, un lugar perfecto para resguardarse y reponer energías tras una navegación o una caminata. Dispone de instalaciones amplias, baños limpios y mesas tanto en el interior como en una zona exterior tipo camping, permitiendo a los comensales disfrutar de las vistas y el aire puro. La presencia de fauna local, como los caranchos que esperan pacientemente en los alrededores, añade un toque auténtico a la experiencia, conectando a los visitantes directamente con el entorno salvaje que los rodea. Para muchos, este ambiente es uno de los bares con encanto más genuinos que se pueden encontrar en la región, un lugar donde la arquitectura se integra con el paisaje.

La Oferta Gastronómica: Entre Aciertos y Decepciones

La carta del restaurante se centra en comidas rápidas como sándwiches, ensaladas y postres, una propuesta lógica para el flujo constante de excursionistas. Sin embargo, la calidad de esta oferta es el aspecto que más polariza las opiniones. Por un lado, existen platos que reciben elogios consistentes. La "bondiolita braseada" es frecuentemente mencionada como una opción sabrosa y bien ejecutada, un plato contundente que satisface las expectativas. En el apartado de postres, la "chocotorta" también parece ser una apuesta segura que deja un buen sabor de boca a quienes la prueban.

No obstante, las críticas negativas apuntan a una irregularidad preocupante. Varios visitantes han reportado experiencias decepcionantes, como un sándwich de pollo descrito como "súper seco" y compuesto principalmente por pan. Otros comentarios hablan de carne recalentada y servida fría, comparando la comida con "sobras". Esta falta de consistencia es el mayor riesgo al que se enfrenta un comensal: la posibilidad de recibir un plato memorable o uno francamente deficiente.

La Cerveza Blest: El Tesoro Líquido del Lugar

Un capítulo aparte merece la bebida estrella del lugar: la cerveza artesanal Blest. La marca, cuyo nombre se inspira precisamente en este brazo del lago Nahuel Huapi, es un pilar de la cultura cervecera de Bariloche. Poder disfrutar de una pinta de cerveza Blest en el lugar que le da nombre es una experiencia valorada por casi todos los visitantes. Quienes la prueban, destacan su sabor y calidad, considerándola el acompañamiento perfecto para la comida o simplemente para disfrutar del paisaje. Es, sin duda, el producto más consistente y recomendable del establecimiento, un elemento que eleva la visita y justifica una parada para los amantes de las buenas cervecerías.

El Factor Precio y las Alternativas Disponibles

El aspecto más controvertido de Barranco de los Huillines es su política de precios. Las opiniones coinciden de forma casi unánime en que los costos son elevados, a menudo descritos como orientados al turismo internacional. Los menús, que pueden rondar los 16 dólares por un combo de sándwich, bebida y postre, y los altos precios de productos básicos como un té o un alfajor, son un punto de fricción para muchos visitantes, especialmente para el turismo nacional. Si bien se puede argumentar que la logística de abastecer un lugar tan remoto justifica en parte estos costos, la percepción general es que la relación calidad-precio, sobre todo cuando la comida no cumple las expectativas, es deficiente.

Afortunadamente, existe una alternativa muy valorada. El establecimiento dispone de un sector separado donde los visitantes pueden consumir su propia comida y bebida sin problemas. Esta opción de llevar una "vianda" es una solución práctica para quienes buscan comer barato o simplemente prefieren no arriesgarse. La existencia de este espacio es un gesto positivo, que permite a todos los excursionistas disfrutar del refugio y sus instalaciones independientemente de si consumen en el restaurante o no.

Veredicto Final: ¿Consumir o no consumir?

Barranco de los Huillines es un establecimiento de contrastes. Por un lado, ofrece un refugio acogedor en un paraje de ensueño, la oportunidad de probar platos regionales a veces excelentes como la bondiola, y el placer de degustar una icónica cerveza artesanal en su lugar de origen. Por otro, el visitante se enfrenta a precios elevados y a una notable inconsistencia en la calidad de su gastronomía regional. La decisión de consumir aquí depende de las prioridades de cada uno. Para quien no tiene problemas de presupuesto y valora la comodidad de una comida caliente, puede valer la pena arriesgarse, especialmente si se opta por los platos con mejores referencias. Para el viajero más medido o que prefiere la seguridad, la opción de llevar su propia vianda y disfrutarla en el área designada es, sin duda, la más sensata, reservando quizás el presupuesto para una memorable pinta de cerveza Blest con vistas al lago.

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