Bar de Cao
AtrásUn Viaje en el Tiempo en la Esquina de Independencia y Matheu
El Bar de Cao no es simplemente un lugar para tomar un café o comer algo; es una cápsula del tiempo operativa en el barrio de San Cristóbal. Fundado originalmente como fonda en 1915 y posteriormente transformado en almacén y despacho de bebidas por los hermanos Cao en la década de 1920, este establecimiento es una pieza fundamental del patrimonio porteño. Su estatus oficial como uno de los Bares Notables de Buenos Aires no es un mero título, sino el reconocimiento a una atmósfera que ha sido cuidadosamente preservada, resistiendo el paso de las décadas y ofreciendo una experiencia auténtica que muchos otros locales han perdido.
La primera impresión al cruzar su puerta es inconfundible. El ambiente transporta a otra época, dominado por la madera oscura de sus estanterías, la imponente barra con tapa de mármol y las vitrinas repletas de botellas antiguas, latas de té y sifones de colección. Las paredes, adornadas con publicidades de antaño y fileteados porteños, junto a los jamones que cuelgan del techo, completan una estética de antiguo almacén que resulta cálida y familiar. Es este cuidado por el detalle histórico lo que genera una de sus mayores fortalezas: un ambiente tranquilo y relajado, ideal para una conversación sin apuros o simplemente para disfrutar de un momento de calma. Clientes frecuentes lo describen como una extensión de su propio living, un testimonio del ambiente acogedor que el bar ha cultivado.
La Propuesta Gastronómica: Entre el Bodegón y el Despacho de Bebidas
La carta del Bar de Cao es un fiel reflejo de su identidad, un homenaje a los sabores clásicos de los bodegones porteños con una marcada influencia española. La oferta es amplia y abarca todas las franjas horarias, desde la primera hora de la mañana hasta bien entrada la madrugada, gracias a su extenso horario de 8:00 a 2:00 hs todos los días.
Picadas y Entradas: El Corazón del Bar
Uno de los mayores atractivos son sus picadas, que evocan la época en que el local funcionaba como almacén. Las opciones son variadas y abundantes, combinando quesos de campo, jamón crudo, longaniza, matambre casero, leberwurst y aceitunas, entre otros fiambres y conservas. Estas tablas son ideales para compartir en un encuentro de amigos, acompañadas de una buena cerveza artesanal o un vermut. Además de las picadas, las entradas calientes reciben constantes elogios. La tortilla a la española, jugosa y con chorizo colorado, es mencionada repetidamente como un plato imperdible. A esta se suman los buñuelos, las croquetas de papa y queso, y las rabas, descritas como frescas y bien preparadas.
Platos Principales y Minutas
Para quienes buscan una comida más contundente, la oferta de comida de bodegón se expande a milanesas, pastas caseras y carnes. Los platos son generosos y mantienen la esencia de la cocina tradicional. Entre las pastas, se pueden encontrar desde tallarines hasta sorrentinos de diversos rellenos. También se destacan los sándwiches, como el de pavita, que son una opción ideal para una comida más rápida pero igualmente sabrosa.
Desayunos y Meriendas: Un Punto con Opiniones Encontradas
El Bar de Cao es también un lugar popular para los desayunos porteños y las meriendas. Algunos clientes destacan la excelencia de su café, como el capuchino italiano, y recomiendan las tostadas de pan integral con dips. Sin embargo, este es un aspecto donde las opiniones no son unánimes. Mientras algunos celebran la calidad y el ambiente tranquilo para empezar el día, otros han calificado la experiencia de la merienda como simplemente aceptable o "maso", sugiriendo que la calidad puede no ser consistente en esta franja horaria. Este es un punto a considerar para quienes buscan una experiencia de merienda excepcional.
Aspectos a Mejorar: El Ritmo del Servicio
A pesar de sus numerosas virtudes, el principal punto débil señalado por algunos visitantes es la atención. Varias reseñas mencionan que el servicio de los mozos puede ser bastante lento. Esta parsimonia, que para algunos puede formar parte del encanto de un lugar donde el tiempo parece correr a otro ritmo, para otros puede resultar frustrante, especialmente si se acude con prisa. Mientras algunos clientes han tenido experiencias maravillosas con un personal atento y amable, la inconsistencia en la velocidad del servicio es un factor a tener en cuenta. Es un lugar para visitar con tiempo, sin las urgencias del día a día, para poder sumergirse plenamente en su atmósfera sin que la espera opaque la experiencia.
Precios y Consideraciones Prácticas
Con un nivel de precios calificado como moderado (2 sobre 4), el Bar de Cao ofrece una buena relación calidad-precio, especialmente considerando la atmósfera y la historia que lo envuelven. Una comida compartida entre varias personas, incluyendo bebidas y varias raciones de comida, resulta en un costo razonable para los estándares de la ciudad. El local cuenta con mesas en el exterior, sobre la vereda, lo que amplía sus opciones durante los días de buen tiempo. Un dato importante a tener en cuenta es que no se toman reservas, la asignación de mesas es estrictamente por orden de llegada, por lo que en horarios pico puede haber algo de espera.
El Bar de Cao es mucho más que una de las cervecerías en San Cristóbal; es una institución y un refugio para los amantes de los bares con historia. Su mayor activo es, sin duda, su capacidad para transportar a sus visitantes a un Buenos Aires de otra época, con una decoración auténtica y un ambiente acogedor. Su propuesta de picadas y vermut y sus platos de bodegón son sólidos y satisfacen a quienes buscan sabores tradicionales. Si bien la velocidad del servicio puede ser un punto débil, esto no debería disuadir a quienes deseen conocer una verdadera joya porteña. Es un lugar para ir sin apuro, para disfrutar de la conversación y dejarse envolver por el peso de más de un siglo de historia.