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ALARDE Playa Grande

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Bernardo de Irigoyen 3848, B7602DUV Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Bar Cervecería artesanal Restaurante
8.8 (407 reseñas)

Ubicado en la calle Bernardo de Irigoyen, en la cotizada zona de Playa Grande, ALARDE fue durante su tiempo de operación un punto de referencia para quienes buscaban una experiencia que combinara gastronomía, coctelería y un ambiente singular. Sin embargo, es fundamental aclarar desde el inicio que, según los registros más recientes, este establecimiento se encuentra cerrado de forma permanente. Por lo tanto, este análisis sirve como un registro de lo que fue y de las lecciones que dejó en la escena de los bares y cervecerías de Mar del Plata.

El Atractivo Principal: Un Espacio Inigualable

El consenso general entre quienes visitaron ALARDE Playa Grande es que su mayor virtud residía en su imponente estructura física. Las reseñas lo describen de manera consistente como un "hermoso lugar gigante", una característica que lo diferenciaba notablemente en una ciudad con una oferta tan densa. El elemento más elogiado era, sin duda, su patio. Un espacio amplio, "gigante", poblado de árboles y con una iluminación cuidadosamente diseñada que creaba una atmósfera tranquila y acogediente. Este tipo de configuración lo convertía en un bar con patio por excelencia, ideal para las noches de verano marplatenses.

Este espacio al aire libre no solo ofrecía un respiro del bullicio urbano, sino que también se prestaba para diversas ocasiones. Las opiniones de los clientes reflejan su versatilidad: era visto como un lugar apto para ir con la familia y "pasarlo bomba", así como para una salida romántica, como lo demuestra una visita en pleno Día de San Valentín. La combinación de naturaleza, buena música de fondo y una ambientación lograda era, sin duda, su carta de presentación más potente.

La Propuesta Gastronómica y de Bebidas

Tragos y Cervezas

En el apartado de bebidas, ALARDE lograba satisfacer a una clientela variada. Aunque se enmarcaba en el circuito de cervecerías de la ciudad, su propuesta iba más allá. Los clientes recuerdan haber disfrutado de buenos Gin Tonics y, muy especialmente, de las caipirinhas. Una reseña destaca un detalle no menor: las caipis se servían en vasos más grandes que en la mayoría de los otros locales, un gesto que denota generosidad y que era muy valorado por los consumidores. Esta atención al detalle en la coctelería clásica, sumada a la oferta de cerveza, le permitía competir fuertemente en la noche de Playa Grande.

La Comida

La gastronomía en Mar del Plata es un campo competitivo, y ALARDE lograba defenderse con una carta que, según los comensales, era "riquísima". Si bien no abundan los detalles sobre platos específicos, los "bastones de muzzarella" son mencionados como un recomendado, sugiriendo una oferta orientada a las tapas y raciones, perfectas para acompañar una ronda de tragos. La calidad de la comida era un punto a favor, aunque venía con una advertencia: en momentos de alta demanda, como un local lleno en San Valentín, la espera podía prolongarse. Este es un desafío común en el sector, pero la percepción general era que la calidad del producto final justificaba la paciencia.

Ambiente y Eventos: Más que un Simple Bar

ALARDE no se conformaba con ser un simple bar; aspiraba a ser un centro de encuentro social y cultural. La presencia de música en vivo, como la actuación de una cantante mencionada en una de las críticas, añadía un valor diferencial a la experiencia, creando una atmósfera vibrante. Además, el local era lo suficientemente grande y versátil como para albergar eventos de mayor envergadura, como desfiles de moda. Esta faceta mostraba la ambición del proyecto, buscando atraer a un público diverso y mantener una agenda de actividades dinámica. Sin embargo, la ejecución de estos eventos no siempre fue perfecta, como veremos más adelante.

El Lado B: Inconsistencias y Puntos Críticos

A pesar de sus muchas fortalezas, especialmente su espectacular espacio físico, ALARDE Playa Grande no estuvo exento de críticas y problemas operativos que, en retrospectiva, pudieron haber influido en su destino final. La experiencia del cliente presentaba una notable inconsistencia.

La Experiencia del Servicio

Mientras algunos clientes elogiaban al personal describiéndolo como de "super buena onda y simpáticos" y destacaban la "muy buena atención", otros tenían una percepción completamente distinta, calificando el servicio simplemente como "mas o menos". Esta disparidad en las opiniones sugiere una falta de estandarización en la calidad del servicio, dependiendo quizás del día, del personal de turno o del nivel de ocupación del local.

Problemas Operativos

Más preocupantes eran ciertos fallos operativos que impactaban directamente en la confianza del cliente. Una de las reseñas más detalladas advierte sobre un problema con la cuenta, afirmando que "casi nos cobran mal" y recomendando a futuros clientes "estar atentos". Este tipo de incidentes, aunque puedan ser aislados, generan una impresión negativa duradera. Además, la gestión de eventos también mostró fisuras. Durante un desfile, un asistente se quejó de que el 90% de las mesas estaban reservadas al momento de la apertura de puertas, dejando muy poco espacio disponible para el resto. Sumado a esto, problemas técnicos como un sonido deficiente que impedía escuchar al locutor del evento, empañaban la experiencia global.

Veredicto Final de un Local que ya no está

ALARDE Playa Grande fue un establecimiento con una propuesta de alto potencial. Su principal activo, un patio arbolado de enormes dimensiones, lo posicionaba como un lugar único en la escena de bares en Playa Grande. La buena calidad de su comida y la generosidad en sus tragos eran pilares sólidos sobre los que construir una reputación. Sin embargo, su trayectoria se vio marcada por una serie de inconsistencias operativas, desde el servicio irregular hasta problemas en la facturación y la logística de eventos. Fue un lugar de contrastes: un ambiente físico excepcional que a veces no era correspondido por una ejecución impecable. Hoy, con sus puertas cerradas permanentemente, ALARDE Playa Grande queda en el recuerdo como un hermoso y ambicioso proyecto que dejó una huella agridulce en la memoria de Mar del Plata.

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