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AERTS Cerveza Artesanal

AERTS Cerveza Artesanal

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Gral. Manuel Belgrano 1216, Q8302 Neuquén, Argentina
Bar Cervecería artesanal Restaurante
9.2 (106 reseñas)

AERTS Cerveza Artesanal ya no se encuentra operativo y sus puertas en Gral. Manuel Belgrano 1216 han cerrado de forma definitiva. Sin embargo, su historia y el impacto que tuvo en la escena de los bares y cervecerías de Neuquén merecen ser recordados. No se trataba simplemente de un local más para tomar una pinta; era la materialización de una herencia familiar y una pasión personal que se distinguió notablemente en el panorama local. Con una valoración promedio de 4.6 estrellas basada en casi 80 opiniones, es evidente que AERTS dejó una huella positiva en quienes lo visitaron.

Un Homenaje a las Raíces Belgas

Lo que verdaderamente diferenciaba a AERTS de otros establecimientos era su origen. El proyecto fue liderado por Diego Aerts, un cervecero que comenzó su recorrido mucho antes del auge masivo de la cerveza artesanal en Argentina. Su motivación no era simplemente comercial, sino rendir homenaje a sus antepasados. La historia cuenta que su bisabuelo, Enricus Aerts, había emigrado desde Bélgica a Argentina, trayendo consigo el conocimiento y la tradición de una receta de cerveza familiar que llevaba su apellido. Esta narrativa, transmitida a través de las generaciones, fue la semilla que inspiró a Diego a adentrarse en el mundo de la malta y el lúpulo.

De manera autodidacta y con la paciencia de un artesano, se dedicó a replicar esos sabores belgas que formaban parte de su legado. Este enfoque le otorgó a AERTS una identidad única. Mientras muchos bares se concentraban en los populares estilos americanos como las IPAs, AERTS ofrecía una selección que, según un cliente, "nadie más" tenía. La mención específica de "cervezas estilo Belga" en las reseñas confirma que logró su objetivo, proveyendo a Neuquén de una propuesta distintiva y arraigada en la rica cultura cervecera de Europa.

La Experiencia en el Local: Cerveza, Ambiente y Atención

El local de AERTS era descrito por sus visitantes como "chico pero con lo justo y necesario". Esta característica, lejos de ser un defecto, contribuía a crear una atmósfera "cálida y linda", un espacio íntimo y acogedor que invitaba a la conversación y al disfrute sin pretensiones. La limpieza constante del lugar también era un punto destacado, reflejando el cuidado y el detalle que se ponía en cada aspecto del negocio. Era el arquetipo de la cervecería local de barrio, un punto de encuentro para los verdaderos amantes de la cerveza.

La oferta de bebidas era el corazón de la experiencia. Habiendo comenzado con cinco canillas, el bar expandió su propuesta a ocho, una señal de crecimiento y de una creciente confianza en su producto. Los clientes elogiaban la calidad, describiendo la cerveza como "fresca y rica". Entre los estilos probados y recomendados se encontraban variedades como Blond, Golden y APA, lo que demuestra que, si bien el enfoque era belga, también sabían ejecutar con maestría otros estilos de cerveza populares.

Un factor que se repetía constantemente en las valoraciones positivas era la calidad del servicio. Calificativos como "muy buena onda la atención" y "muy buena la atención" sugieren un trato cercano y amigable. Es fácil imaginar que esta hospitalidad provenía directamente del propio dueño, compartiendo con orgullo el fruto de su trabajo y la historia de su familia. La modernidad también tenía su lugar, ya que algunos clientes destacaban la "buena atención por wapp", indicando un canal de comunicación directo y eficiente, algo no tan común en establecimientos de este tipo.

Precios Accesibles y un Modelo Versátil

AERTS se posicionó como una opción asequible, con un nivel de precios catalogado como 1 (el más bajo). Esto se veía reforzado por promociones atractivas, como el happy hour de cerveza que ofrecía "2 pintas x $150", variando ligeramente el precio según la complejidad de la cerveza. Esta estrategia lo convertía en un lugar ideal para la "pinta al paso", un concepto que define perfectamente la visita rápida y casual para disfrutar de una buena cerveza barata y de calidad después del trabajo o durante un paseo.

Además de servir como un bar, AERTS cumplía una función clave para la comunidad cervecera: la recarga de growler. Esta modalidad, que permite a los clientes llevarse cerveza fresca de barril a casa en sus propios botellones, es fundamental en la cultura de la cerveza artesanal. Fomenta la lealtad del cliente, reduce el desperdicio de envases y permite disfrutar del producto en diferentes contextos. AERTS entendió esta necesidad y se consolidó como un punto de recarga confiable y recomendado.

Aspectos a Considerar: Las Limitaciones de un Proyecto Personal

A pesar de sus múltiples fortalezas, el modelo de AERTS también presentaba ciertas limitaciones inherentes a su naturaleza. El tamaño reducido del local, si bien contribuía a su ambiente acogedor, podía ser un inconveniente para grupos grandes o en momentos de alta afluencia. Asimismo, el horario de atención reportado, de 19:00 a 23:00 horas, era algo acotado y podría haber limitado su accesibilidad para un público más amplio.

Otro punto a señalar es que, aunque en las clasificaciones del negocio figuran las categorías de "restaurante" y "comida", ninguna de las reseñas disponibles hace mención a la oferta gastronómica. Esto sugiere que el foco principal, y probablemente exclusivo, estaba puesto en la cerveza. Si bien esto no es negativo y demuestra una especialización clara, es un dato a tener en cuenta para quienes buscan una experiencia que combine bebida y comida en igual medida.

En definitiva, AERTS Cerveza Artesanal fue un capítulo memorable en la historia cervecera de Neuquén. Fue un proyecto con alma, impulsado por una historia familiar que se traducía en la calidad de sus cervezas de estilo belga y en la calidez de su servicio. Aunque ya no es posible visitar su pequeño y acogedor local, el recuerdo de sus pintas y su ambiente perdura en la memoria de la comunidad. Representó la esencia de una verdadera cervecería artesanal: un producto honesto, una historia que contar y un lugar para compartirla.

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