La Feria Bar De Montaña
AtrásEn el circuito de locales de Mendoza, La Feria Bar De Montaña representó una propuesta distintiva que, aunque hoy se encuentra permanentemente cerrada, dejó una huella en quienes buscaron una experiencia diferente. Este establecimiento no era simplemente un lugar para beber algo, sino un destino en sí mismo, diseñado para fusionar el ocio con el entorno natural característico de la región. Su concepto de bar al aire libre ofrecía una alternativa a los locales urbanos, invitando a una clientela que deseaba disfrutar del día en un ambiente más expansivo y relajado.
Ubicado en la Ruta 82, en la zona de Blanco Encalada, su principal atractivo era su atmósfera. Las imágenes y testimonios de antiguos clientes pintan un cuadro de un espacio rústico y acogedor, con mobiliario de madera, amplias zonas verdes y una piscina que se convertía en el centro de la actividad durante los días más cálidos. Este enfoque lo posicionó como un lugar ideal para pasar el día, ya fuera en familia o con amigos, combinando la oferta de un bar con las comodidades de un club de día. La calificación general de 4.4 estrellas, basada en casi treinta opiniones, sugiere que la fórmula fue, en gran medida, exitosa.
¿Qué hacía atractivo a La Feria Bar De Montaña?
Varios factores contribuyeron a la popularidad de este bar. En primer lugar, su ambiente relajado era consistentemente elogiado. Los clientes destacaban la belleza del lugar, describiéndolo como un sitio "lindo" y "hermoso", perfecto para desconectar. La combinación de música, a menudo a cargo de DJs en vivo, y el paisaje de fondo creaba una experiencia inmersiva que atraía a un público joven y a familias por igual. Además, el servicio y la limpieza eran aspectos bien valorados, lo que indica un estándar de calidad en su operación.
Otro punto a su favor eran los precios, calificados como "accesibles". En un mercado donde las salidas pueden tener un costo elevado, ofrecer una opción asequible (marcada con un nivel de precios de 2 sobre 4) sin sacrificar la calidad del ambiente fue una decisión inteligente que amplió su base de clientes. Esto lo convertía en una opción viable para planes de día completo, donde el consumo se extiende por varias horas.
La oferta gastronómica, aunque no se detalla extensivamente, probablemente consistía en platos sencillos y adecuados para el formato del lugar, como picadas y tapas, hamburguesas y otras comidas rápidas que complementan bien una jornada de piscina y sol. En el ámbito de las bebidas, siendo uno de los bares y cervecerías de la zona, es de esperar que contara con una selección de cervezas, incluyendo posiblemente alguna cerveza artesanal local, además de tragos y otras bebidas refrescantes.
Los puntos débiles de la propuesta
A pesar de sus muchas cualidades positivas, La Feria Bar De Montaña no estaba exento de críticas. El comentario más recurrente y significativo señalaba una falla logística importante para un establecimiento de sus características: la falta de sombra. Una clienta mencionó específicamente que "no hay una sombra para los niños y/o autos", un inconveniente considerable en una provincia como Mendoza, conocida por su sol intenso, especialmente en verano. Este detalle podía afectar negativamente la comodidad de los asistentes, sobre todo de familias con niños pequeños o de cualquiera que buscara resguardarse del sol durante las horas pico. Para un lugar pensado para disfrutar del día, esta carencia es un punto débil fundamental que podría haber limitado la duración de la estancia de muchos clientes.
El legado de un bar que ya no está
Hoy, La Feria Bar De Montaña figura como "cerrado permanentemente". Aunque no trascendieron públicamente las razones de su cierre, su ausencia deja un vacío para aquellos que valoraban su concepto único. Fue más que una simple cervecería con vistas; fue un espacio social que capitalizó el atractivo del paisaje mendocino para ofrecer una escapada a pocos kilómetros de la ciudad. Su historia sirve como un interesante caso de estudio sobre los bares y cervecerías de destino: lugares que triunfan por su atmósfera y experiencia global, pero cuya viabilidad también depende de cuidar detalles prácticos que aseguren el confort de sus visitantes. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un excelente lugar para disfrutar de una tarde diferente, un recuerdo de buenos momentos al sol que ya forma parte de la memoria hostelera de Mendoza.