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Cervecería y Maltería Quilmes Planta Zárate

Cervecería y Maltería Quilmes Planta Zárate

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RN9, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Fábrica
8.6 (678 reseñas)

La Cervecería y Maltería Quilmes Planta Zárate se erige como un pilar fundamental en la vasta infraestructura industrial de una de las marcas más emblemáticas de Argentina. Ubicada estratégicamente sobre la Ruta Nacional 9 en la Provincia de Buenos Aires, esta instalación no es un bar de cerveza ni una cervecería artesanal abierta al público para degustaciones espontáneas, sino un centro neurálgico de producción a gran escala que alimenta el mercado nacional e internacional con una diversa gama de bebidas. Con una calificación promedio de 4.3 estrellas de 503 valoraciones, la percepción general destaca su rol como una operación industrial clave, aunque con matices importantes a considerar para aquellos que interactúan con ella, especialmente en el ámbito logístico.

Desde una perspectiva operativa, la planta de Zárate es un testimonio de la modernidad y la automatización en la producción de cerveza. Las instalaciones son descritas por conocedores y personal técnico como “muy moderna” y “automatizada”, lo que subraya la eficiencia y la tecnología de punta empleadas en sus procesos. El personal, particularmente el de mantenimiento e ingeniería, recibe elogios por su “muy buena atención”, lo que sugiere un ambiente de trabajo profesional y bien gestionado internamente. Estas características son vitales para una empresa que se dedica a la elaboración de “distintas variedades de cervezas líderes en el mercado nacional e internacional”, como se menciona en las reseñas.

La contribución de la planta de Zárate al portafolio de Cervecería y Maltería Quilmes es considerable. No solo es un punto clave para la elaboración de la icónica cerveza Quilmes, sino que también ha expandido su capacidad para producir marcas internacionales de renombre. En un movimiento significativo, la planta ha asumido la fabricación de cervezas como Corona y Michelob Ultra, marcando la primera vez que estas marcas se producen en territorio argentino. Esta diversificación no solo atiende a diferentes preferencias de los consumidores, sino que también solidifica la posición de Quilmes como un actor principal en la industria cervecera. Además, la planta de Zárate ha sido pionera en la innovación con una inversión de 3 millones de dólares para establecer una planta dealcoholizadora, dedicada a la elaboración de cervezas sin alcohol, como Stella Artois Sin Alcohol y Quilmes 0.0%. Esta iniciativa responde a una creciente demanda y un cambio en las tendencias de consumo, abriendo nuevas oportunidades en el segmento de bebidas sin alcohol y fomentando el consumo responsable.

Sin embargo, la experiencia en la planta de Zárate no está exenta de desafíos, especialmente para los transportistas, un grupo de interés crucial para cualquier operación logística de esta envergadura. Las críticas señalan “mucho que desear en lo que se refiere a la atención de los transportistas” y la existencia de un “mal sistema operativo” para la gestión de turnos. Se reportan “colas de 4 horas o más” y caídas frecuentes del sistema, lo que genera demoras significativas e inconvenientes. Si bien las instalaciones de servicio para transportistas son consideradas “muy buenas” y la atención y seguridad “excelentes”, la política de retirar los vehículos cargados los sábados después del mediodía para cerrar la playa de estacionamiento hasta el domingo a las 24 horas es un detalle que genera fricción. Estas observaciones, aunque provienen de un contexto logístico y no de una experiencia cervecera para el consumidor final, reflejan la necesidad de optimización en los procesos de cadena de suministro para una operación tan crítica.

La Cervecería y Maltería Quilmes, como empresa, ha demostrado un compromiso continuo con la inversión y el crecimiento. En 2020, se anunciaron inversiones por más de $5.000 millones de pesos, destinados a potenciar el negocio, promover el desarrollo de la agroindustria cervecera y, específicamente en Zárate, ampliar el depósito de la cervecería. Estas inversiones buscan “sustituir importaciones, readecuar la producción local y aumentar las exportaciones”, lo que indica una visión estratégica para fortalecer la producción nacional y su alcance global. La planta de Zárate es un eslabón vital en esta cadena, contribuyendo a la capacidad productiva total de la compañía, que maneja un volumen de venta de aproximadamente 17 millones de hectolitros de cerveza al año y exporta a numerosos países.

La historia de Cervecería y Maltería Quilmes es una parte intrínseca de la identidad argentina. Fundada en 1888 por Otto Bemberg, esta fábrica de cerveza se convirtió rápidamente en un símbolo nacional, ostentando aproximadamente el 75% de la cuota de mercado cervecero en Argentina. La marca se enorgullece de utilizar ingredientes 100% argentinos y naturales, y su trayectoria ha estado marcada por la innovación y la adaptabilidad, manteniendo su legado mientras mira hacia el futuro. La planta de Zárate es una de las varias instalaciones de producción que la compañía posee a lo largo del país, incluyendo Quilmes, Tres Arroyos, Corrientes, Tucumán y Mendoza. Cada una de estas plantas contribuye a la disponibilidad de las diversas variedades de cerveza de Quilmes en los innumerables bares, restaurantes y hogares de Argentina, forjando la cultura cervecera del país.

Es importante destacar que, a pesar de ser parte de una compañía con profunda conexión con la cultura cervecera, la planta de Zárate no es un destino turístico para la degustación de cerveza o un lugar para disfrutar de una pinta de cerveza en un ambiente de bar de cerveza. Aquellos interesados en una experiencia más interactiva con la marca, que incluye tours guiados, un museo y propuestas gastronómicas, deben dirigirse a “La Casa de Quilmes”, ubicada en la planta original de Quilmes, en Avenida 12 de Octubre 100, Quilmes Oeste. Este espacio ofrece una inmersión en la historia y el proceso de elaboración de la cerveza, con la posibilidad de aprender a servir un chopp perfecto y maridar comidas típicas con distintas estilos de cerveza. La planta de Zárate, en cambio, opera como un centro industrial vital, con horarios de lunes a viernes de 8:00 a 17:15, y cerrada los fines de semana, lo que refuerza su naturaleza de instalación de producción y logística.

Aunque la Cervecería y Maltería Quilmes Planta Zárate no ofrece la típica “experiencia cervecera” de un bar o un taproom, su importancia radica en ser el motor silencioso que impulsa la disponibilidad de la cerveza favorita de los argentinos. Es un centro de alta tecnología y eficiencia que no solo mantiene viva la tradición de Quilmes, sino que también la proyecta hacia el futuro con nuevas inversiones y la expansión de su portafolio. Si bien los transportistas enfrentan desafíos logísticos puntuales que requieren atención, la planta en su conjunto representa un activo estratégico para la economía local y nacional, garantizando que millones de argentinos puedan seguir disfrutando de sus cervezas preferidas.

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