La Reina Mora Cerveceria Artesanal
AtrásEn el circuito de bares y cervecerías que tuvo Santa Rosa de Calamuchita, existió un local que, aunque pequeño y hoy permanentemente cerrado, dejó una impresión duradera en quienes lo visitaron. Hablamos de La Reina Mora Cervecería Artesanal, un establecimiento que se ubicaba en la calle Independencia al 47, a pocos pasos del centro comercial. Su propuesta era simple y directa: buena cerveza artesanal, comida casera y un ambiente sin pretensiones. Aunque ya no es posible visitarlo, analizar lo que fue su oferta y la experiencia que brindaba sirve como un registro de un actor relevante en la escena gastronómica local de su tiempo.
El principal atractivo de La Reina Mora era, sin duda, su producto estrella: la cerveza de elaboración propia. Los comentarios de sus antiguos clientes coinciden mayoritariamente en que la calidad de su cerveza tirada era de un nivel muy alto. Se destacaba especialmente la cerveza negra, descrita como una Stout exquisita y con el amargor justo que caracteriza al estilo, un verdadero deleite para los paladares que buscan intensidad. No se quedaban atrás otras variedades como la Honey y una roja tipo Blond Ale, ambas elogiadas por ser suaves y sabrosas, opciones ideales para quienes prefieren perfiles menos complejos pero igualmente bien logrados. Esta variedad, aunque no extensa, demostraba un claro enfoque en la calidad sobre la cantidad, asegurando que cada estilo ofrecido fuera una representación fiel y disfrutable.
La Propuesta Gastronómica: Entre Elogios y Críticas
La comida en La Reina Mora seguía la misma filosofía que su cerveza: casera, abundante y directa. El menú no era particularmente amplio, pero cubría las expectativas de una comida de bar. Entre las opciones se encontraban pizzas, lomos, hamburguesas y picadas, todos platos descritos como muy ricos y servidos en porciones generosas. Un punto a favor, mencionado por varios visitantes, era que la comida llegaba a la mesa caliente y sin demoras excesivas, un detalle que habla bien de la organización de su cocina. Sin embargo, no todas las experiencias fueron uniformemente positivas, y es en la gastronomía donde el local encontraba sus puntos más débiles.
Una crítica recurrente se centraba en la falta de variedad en las guarniciones, limitándose casi exclusivamente a las papas bravas. Si bien este acompañamiento es un clásico, la imposibilidad de elegir otra opción restaba flexibilidad al menú. El punto más conflictivo, no obstante, era un aderezo de mayonesa casera con una cantidad de ajo que resultaba abrumadora para algunos clientes. Este aderezo se incluía en todos los sándwiches (lomitos, hamburguesas) sin consulta previa, lo que generó quejas de comensales que lo consideraron "incomible". La aparente falta de respuesta o solución ante estos reclamos fue un punto negativo en el servicio, demostrando una rigidez en la cocina que no lograba adaptarse a todos los gustos. Este detalle, aunque pequeño, marcaba una diferencia significativa en la experiencia del cliente, separando a quienes disfrutaban de sabores intensos y caseros de aquellos que preferían una propuesta más neutra o personalizable.
Ambiente y Servicio: La Calidez de lo Sencillo
El local de La Reina Mora era descrito como chico pero acogedor. Su ambientación era simple, con la calidez que caracteriza a muchas cervecerías artesanales, creando un espacio ameno para disfrutar de una buena charla. Un aspecto muy valorado era la gestión del sonido ambiente; la música, principalmente rock nacional, se mantenía a un volumen que permitía conversar tranquilamente, un factor clave para quienes buscan un lugar para tomar algo y socializar. Esta atmósfera relajada era complementada por un servicio que, en general, recibía excelentes críticas. Los chicos que atendían eran calificados como "súper amables y con onda", brindando una atención muy buena que hacía sentir cómodos a los visitantes. Incluso la limpieza de los baños era un detalle que los clientes notaban y agradecían, completando una experiencia mayormente positiva en cuanto al entorno y el trato personal.
Un Legado en el Recuerdo
Aunque La Reina Mora Cervecería Artesanal ya no forma parte de la oferta gastronómica de Santa Rosa de Calamuchita, su paso dejó un recuerdo claro. Fue un bar que supo capitalizar su mayor fortaleza: una cerveza artesanal de calidad que satisfacía tanto a conocedores como a aficionados. Su propuesta de comida casera y abundante, aunque con ciertos puntos de fricción, complementaba la experiencia cervecera a un precio accesible. El ambiente tranquilo y la excelente atención terminaban de conformar un lugar que, para muchos, era una parada obligada. Su cierre permanente marca el fin de un ciclo, pero su historia permanece en las reseñas y el recuerdo de quienes disfrutaron de sus pintas y platos, como un ejemplo de una cervecería local con una identidad bien definida.