Bar Seddon

Bar Seddon

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Defensa 695, C1065 Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Bar Bar restaurante Restaurante
8 (3727 reseñas)

El Bar Seddon, ubicado en Defensa 695, se erige como un establecimiento con una trayectoria consolidada, reconocido oficialmente como un Bar Notable de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este estatus, que le fue otorgado en el año 2000, subraya su valor patrimonial, arquitectónico y cultural, posicionándolo como un punto de referencia en la cultura de bar porteña. Su historia se remonta a 1979, cuando John Seddon y Georgina Renau, provenientes del rubro de antigüedades, decidieron transformar su pasión por los objetos históricos en un espacio gastronómico. Inicialmente emplazado en la calle 25 de Mayo, el bar se trasladó a su actual dirección en Defensa 695 alrededor del año 2000, una reubicación que, lejos de restarle encanto, lo integró aún más al vibrante pulso de San Telmo.

Al cruzar sus puertas, los comensales se encuentran con un ambiente histórico que transporta directamente a la Buenos Aires de los años 50. La decoración es, sin duda, uno de los pilares de su atractivo. El pasado como anticuario de su dueño se manifiesta en cada rincón, con una cuidadosa selección de muebles y elementos decorativos rescatados de antiguos locales. Es posible admirar una barra que, según se cuenta, perteneció al Banco de la Nación, sillas vienesas, arañas de cristal, espejos biselados, esculturas de origen francés e italiano, grandes candelabros con velas derretidas, y hasta una antigua máquina registradora que alguna vez funcionó en una mercería. El piso calcáreo en damero blanco y negro y una boiserie con espejos contribuyen a crear una atmósfera cálida y con un aire vienés, aunque firmemente arraigada en la identidad porteña. Este cuidado estético ha sido incluso descrito como "teatral" y "sensual", creando un telón de fondo ideal para una experiencia gastronómica distintiva.

La ubicación del Bar Seddon es otro de sus grandes aciertos. Situado en la esquina de Defensa y Chile, en el corazón de San Telmo, se encuentra frente a la popular escultura de Mafalda y sus amigos, convirtiéndose en un punto de encuentro y un atractivo para turistas y residentes por igual. La cercanía a otros sitios de interés cultural como el Zanjón de Granados, el Pasaje San Lorenzo, la Casa del Esclavo Liberto y el Museo del Traje, lo integra perfectamente en un recorrido cultural por el barrio.

En cuanto a la gastronomía de bar, Bar Seddon ofrece una propuesta variada que abarca desde desayunos y meriendas hasta almuerzos y cenas. Su menú incluye opciones de cocina porteña, con una presentación que ha sido elogiada por su calidad. Para aquellos que buscan alternativas, el establecimiento también sirve cervezas, vinos y tragos, además de contar con opciones vegetarianas, lo que amplía su atractivo para diferentes paladares. La posibilidad de reservar mesa y el servicio de take-out (para llevar) añaden comodidad a la visita.

Las opiniones de los clientes, que promedian una calificación de 4 sobre 5 estrellas en más de 2700 valoraciones, reflejan una percepción generalmente positiva, aunque con puntos a considerar. Entre los aspectos más destacados por los visitantes, se subraya la cordialidad del personal y el trato amable de los dueños y la gerenta, quienes se esfuerzan por recibir a los comensales de manera cercana y atenta. Un influencer solidario de Argentina, por ejemplo, lo calificó como "altamente recomendable" para disfrutar tanto con amigos como en familia con niños, resaltando la buena presentación de la comida y la calidez en el trato.

Sin embargo, la experiencia en Bar Seddon no está exenta de críticas, y es crucial analizarlas para tener una visión completa del establecimiento. Uno de los problemas más recurrentes, según varias reseñas, es la demora en el servicio. Algunos clientes han reportado esperas de hasta media hora para recibir sus pedidos, incluso cuando el local no se encontraba abarrotado. Esta situación puede generar frustración, especialmente para quienes buscan un servicio ágil.

Otro punto de conflicto se ha presentado en la precisión de los pedidos y la calidad de la elaboración. Una clienta, por ejemplo, solicitó unos raviolones caprese con salsa veggie, pero recibió un plato que contenía pedazos de panceta. Tras una queja, el plato fue reemplazado, pero la segunda versión no solo volvió a incluir panceta, sino también teflón descascarado, lo cual es inaceptable desde el punto de vista de la higiene y seguridad alimentaria. Otro comensal narró haber pedido un ojo de bife Seddon y, después de una larga espera, le sirvieron un plato completamente diferente. La reacción de la moza, al ignorar la queja y evitar el contacto visual, generó un malestar considerable. Si bien otro mozo ofreció un descuento, este fue percibido como "paupérrimo" y no compensó la mala experiencia. En otro caso, un cliente encontró el plástico del jamón en su tostado, lo que sugiere una falta de atención en la preparación de los alimentos. Estas situaciones indican que, a pesar de una materia prima que algunos consideran buena, la elaboración y el control de calidad en la cocina pueden ser inconsistentes.

La oferta del menú ejecutivo ha sido señalada por algunos como poco destacable, lo que podría ser un aspecto a mejorar para atraer a la clientela de negocios o aquellos que buscan opciones rápidas y eficientes durante el mediodía. Además, la música ambiente ha sido objeto de quejas, descrita como "mala" y "fuerte", y que no armoniza con el estilo clásico y la atmósfera del local, lo que puede afectar negativamente la experiencia de quienes buscan un ambiente más relajado y acorde a la estética del bar.

Un detalle importante a tener en cuenta es la accesibilidad. El Bar Seddon no cuenta con una entrada accesible para sillas de ruedas, lo que limita la visita para personas con movilidad reducida y representa una barrera para la inclusión. Esta es una consideración fundamental para cualquier establecimiento que aspire a ser un espacio acogedor para todos los públicos.

A pesar de las inconsistencias en el servicio y la preparación de algunos platos, la historia y el encanto del Bar Seddon son innegables. Su papel como escenario de películas argentinas y extranjeras, y como punto de encuentro de célebres personalidades del arte, la literatura y la música —como Ricardo Carpani, Raúl Lara, Victor Chab, Félix Luna, Maximiliano Guerra, Lautaro Murua, Alberto Girri, Rodolfo Livingston, Pérez Celis, Caetano Veloso, Miguel Abuelo, Charly García, León Gieco, e incluso figuras internacionales como Bono de U2 y David Gilmour—, le confiere un aura especial. Fue pionero en presentar espectáculos de tango, consolidando su lugar en la vida cultural porteña.

Bar Seddon se presenta, entonces, como un lugar de contrastes. Por un lado, ofrece un viaje al pasado con su inigualable decoración y su rica historia, siendo un verdadero baluarte de los bares y restaurantes con impronta cultural en la ciudad. La calidez de su ambiente, la variedad de su carta y la posibilidad de disfrutar de cafetería, almuerzos y cenas en un entorno tan particular, lo hacen atractivo. Por otro lado, los potenciales clientes deben estar preparados para posibles demoras en el servicio y, en ocasiones, para una calidad en la elaboración de la comida que no siempre está a la altura de las expectativas, así como para una experiencia sonora que podría no ser la más adecuada. Es un lugar para aquellos que valoran la atmósfera y la historia por encima de una ejecución impecable en cada detalle del servicio, o que desean sumergirse en la esencia de un bar notable con anécdotas en cada rincón. Su compromiso con la permanencia y la recuperación de elementos patrimoniales lo distingue, aunque la atención a los detalles operativos sigue siendo un área clave para la mejora continua.

Bar Seddon es más que un simple establecimiento; es un pedazo de la historia de Buenos Aires, un espacio que invita a la contemplación y al disfrute de un ambiente cervecero y gastronómico con personalidad propia. Si bien sus puntos débiles merecen ser considerados, su encanto histórico y su ubicación estratégica lo mantienen como una opción a tener en cuenta para quienes buscan una experiencia auténtica y cargada de reminiscencias porteñas, donde cada objeto cuenta una historia y cada visita puede ser parte de la suya.

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